
Un manjar tradicional con historia: el «pantrucu»
En el reciente discurso de la Princesa de Asturias durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo, se mencionó un término que dejó a muchos intrigados: el «pantrucu». Este embutido, que en su origen era una comida humilde de la región asturiana, y que la princesa Leonor comentó que tanto le gustaba a su hermana, la infanta Sofía, ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico producto gourmet, apreciado por su sabor único y su vinculación con la tradición. Sin embargo, no es un alimento que se encuentre fácilmente en cualquier lugar, lo que lo hace aún más especial para quienes tienen la suerte de probarlo.
Conocido también como «emberzado», el «pantrucu» es un embutido elaborado con grasa y tocino de cerdo, cebolla, sangre, harina de maíz, pimentón y sal. Estos ingredientes se mezclan cuidadosamente, se moldean y se envuelven en hojas de berza que se atan con hilo para mantener su forma. Posteriormente, se cuece en abundante agua hasta que está listo para consumir. Aunque puede comerse directamente, lo más tradicional es freírlo en rodajas de uno o dos centímetros de grosor.
Una joya de la gastronomía asturiana
El «pantrucu» se suele servir acompañado de huevos y patatas, formando uno de los platos más representativos de la gastronomía del oriente asturiano. También hay quienes disfrutan untándolo sobre pan o colocándolo sobre un torto de maíz, otra delicia tradicional asturiana. Esta versatilidad en su preparación lo convierte en una auténtica joya culinaria que enamora a quienes lo prueban.
Históricamente, el «pantrucu» se preparaba en las casas durante la matanza del cerdo. Era un ejemplo de cocina de aprovechamiento, utilizando las grasas y la sangre que sobraban para crear un alimento que pudiera satisfacer a los trabajadores del campo o a los marineros, quienes requerían comidas sustanciosas y energéticas. Envolviendo la mezcla en hojas de berza, se obtenía un plato sencillo pero altamente nutritivo.
De cocina humilde a exquisitez gourmet
Con el tiempo, este alimento ha trascendido su origen humilde y ahora es considerado una auténtica delicia. A pesar de su creciente popularidad, no es fácil de encontrar. Las carnicerías de pueblos como Ribadesella o Cangas de Onís, junto con algunas tiendas especializadas en productos típicos asturianos, son algunos de los pocos lugares donde se puede adquirir.
En Caravia, por ejemplo, se celebran anualmente las Jornadas del Emberzao, un evento que rinde homenaje a este primo cercano de la morcilla y atrae a amantes de la gastronomía de todas partes. Cada vez son más los que destacan el sabor inigualable del «pantrucu», que sigue conquistando paladares mientras mantiene viva una tradición asturiana que combina sabor y legado cultural.