
Una madrugada marcada por la preocupación vecinal acabó con la intervención de la Policía Nacional y la detención de una mujer, acusada presuntamente de haber dejado solo a su nieto durante la noche. Los hechos ocurrieron en un inmueble de Palma y comenzaron alrededor de la 01:00 horas del pasado domingo, cuando varias llamadas al 091 alertaron de que un menor se encontraba solo en un balcón de un cuarto piso.
Al llegar al edificio, los agentes observaron a varias personas en la calle que permanecían pendientes de lo que sucedía y mostraban su inquietud por la situación. Ante la gravedad de la escena, los policías subieron rápidamente hasta la cuarta planta con el objetivo de localizar al niño y comprobar que se encontraba bien.
El menor pidió a los agentes que se quedaran con él
Los agentes accedieron al domicilio de una vecina y, desde allí, una de las policías logró establecer contacto con el menor a través del balcón. La agente comenzó a hablar con él para tranquilizarlo, ya que el niño se encontraba visiblemente nervioso y asustado.
El pequeño explicó que estaba solo en el interior de la vivienda y que su abuela había salido para ir a buscar a un familiar. Además, aseguró que no podía abrir la puerta de la casa. En medio de la situación, llegó incluso a pedir a los policías que permanecieran junto a él. La agente siguió conversando con el menor y le indicó que entrara en la vivienda mientras sus compañeros intentaban encontrar la forma de acceder al domicilio.
Los vecinos ya habían alertado de los gritos del niño
Mientras uno de los policías trataba de solucionar el problema del acceso al inmueble, otro comenzó a recabar información entre varias vecinas. Sus testimonios permitieron reconstruir lo que había sucedido durante las horas anteriores.
Según explicaron las residentes, alrededor de las 23:00 horas habían visto al menor gritando en el rellano de la cuarta planta, mientras la puerta de su vivienda permanecía abierta. Preocupadas por lo que estaba ocurriendo, las vecinas decidieron ponerse en contacto con la abuela para avisarla de la situación. La mujer habría llegado aproximadamente media hora después.
La abuela aseguró que solo había estado fuera diez minutos
Las vecinas relataron que la mujer se mostró molesta por haber recibido el aviso. Posteriormente, habría cogido al menor y regresado con él al interior de la vivienda. Sin embargo, pasado un tiempo, una de las residentes volvió a escuchar los gritos del niño y sus llamadas de auxilio.
Ante el temor de que pudiera encontrarse en peligro, la vecina decidió permanecer hablando con él para tranquilizarlo mientras esperaba la llegada de la Policía Nacional. Cuando los agentes ya se encontraban en el edificio, la abuela apareció de nuevo y explicó que había salido para hacer unas compras.
Según la versión ofrecida por la mujer a los policías, únicamente habría dejado al menor solo durante unos diez minutos. Esta explicación no coincidía con la situación descrita por los agentes a su llegada ni con los testimonios aportados por las vecinas, que habían advertido previamente de los gritos y las peticiones de ayuda del niño.
Otro familiar se hizo cargo del menor
Los policías lograron finalmente localizar a la madre del pequeño, que en ese momento se encontraba trabajando. Después de realizar las gestiones necesarias, otro familiar pasó a hacerse cargo del menor, poniendo fin a la situación de angustia que había generado la intervención policial.
La actuación terminó con la detención de la abuela, a la que se atribuye presuntamente un delito de abandono de menor. El caso quedó así en manos de las autoridades para determinar las circunstancias exactas en las que se produjo lo ocurrido.