Un soltero acaba suplicando de rodillas una segunda cita a su pareja en First Dates: «Por favor, soy buen partido, tengo una casa…»

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Una Nueva Oportunidad en First Dates

Ángela, con su cabello teñido como única concesión a la modernidad, se considera una mujer de gustos tradicionales. “Lo único que tengo moderno a la vista es el color de mi cabello porque mentalmente tiendo a ser clásica. Y en cuestiones sentimentales, también”, reveló durante su aparición en el programa de citas.

Al llegar al establecimiento, solicitó de inmediato un tequila a Matías Roure, explicando que en su México natal se le denomina ‘caballito’. Su historia es un crisol de culturas y experiencias: “Nací en México, criada en España, casada con un mexicano, viuda y estoy otra vez aquí”, compartió con Carlos Sobera, el anfitrión del show.

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A pesar de llevar siete años en soledad, Ángela no ha sentido la necesidad de buscar una nueva pareja. “Llevo siete años sola y no he querido rehacer mi vida sentimental hasta la fecha”, confesó, y agregó que su intuición le sugería que estaba mejor sin cambios. “Creo que mi subconsciente me decía que estaba bien como estaba. Es que si comparo a los futuribles con mi marido, salen perdiendo”.

Encuentro de Dos Mundos

Joaquín, por su parte, es un devoto de la literatura clásica española, admirador de figuras como Calderón de la Barca y García Lorca. “Me encanta leer a los grandes clásicos como Calderón de la Barca, Unamuno, Machado, García Lorca…”, expresó. Recientemente, se sumergió en ‘El árbol de la ciencia’ de Pío Baroja, aunque admite que aún no ha logrado comprenderlo completamente. “El último libro que es ha leído es El árbol de la ciencia de Pío Baroja, aunque reconozco que no termino de entenderlo del todo y me encantaría hacerlo”, dijo.

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Al encontrarse con Ángela, Joaquín experimentó un amor a primera vista tan intenso que lo dejó sin palabras, “como un niño pequeño cuando se enamora la primera vez”. Aunque nervioso, se disculpó y ambos se dirigieron a la mesa para conocerse mejor. Sin embargo, a lo largo de la velada, Joaquín no se dio cuenta de que Ángela no compartía sus sentimientos.

Después de la cena, en un momento más íntimo, Joaquín no cesó de elogiar a Ángela, quien, aunque halagada, lamentó no corresponderle. En el reservado, el soltero estuvo tentado incluso darle un beso a una Ángela, quien lo evitó sutilmente: «Encantada de conocerte, pero no me palpita el corazón», le dijo.

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Un duro final sin sorpresas

Al finalizar la cita, Ángela declinó la posibilidad de un segundo encuentro. Joaquín, persistente, se arrodilló y rogó por otra oportunidad, asegurando ser un buen partido: “Por favor, que yo soy un buen partido, que tengo una casa…”. A pesar de su súplica, Ángela se mantuvo firme en su decisión y se despidió, dejando atrás la posibilidad de un futuro juntos.

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