Muere Miguel Ángel Monfort Gargallo, un referente del montañismo en Castellón

La comunidad montañera despide con enorme tristeza a Miguel Ángel Monfort Gargallo, una persona muy querida entre los aficionados al senderismo y la escalada de Castellón. El vecino de Onda falleció este jueves en un accidente de tráfico registrado en la provincia de Huesca, una noticia que ha causado una profunda conmoción entre familiares, amigos y compañeros del Club Desplome Onda.
Miguel Ángel, de 52 años, viajaba en una furgoneta que sufrió un grave accidente en la autovía A-23, a la altura de Almudévar. El vehículo se salió de la vía y terminó volcando tras impactar contra la mediana. El montañero quedó atrapado en el interior y, pese a la rápida intervención de los servicios de emergencia, no fue posible salvarle la vida.
Las primeras investigaciones de la Guardia Civil sitúan el siniestro poco después de las 6:30 horas. Por motivos que todavía se están investigando, la furgoneta perdió la trayectoria, chocó contra la mediana y acabó volcando en la cuneta tras cruzar la calzada.
La noticia se difundió rápidamente por Onda y por toda la provincia de Castellón. Las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida para recordar a un hombre muy implicado en la vida deportiva y conocido por su carácter cercano, su espíritu solidario y su pasión por la montaña.
Su compromiso con el Club Desplome Onda iba mucho más allá de participar en actividades. Era uno de los voluntarios habituales en la organización de pruebas y excursiones, y desempeñaba con frecuencia la función de «escoba» en las carreras de montaña, encargándose de cerrar el recorrido para asegurarse de que ningún participante quedara atrás.
Quienes compartieron con él numerosas rutas recuerdan especialmente su optimismo y una frase que acabó convirtiéndose en su sello personal: «¡A tope de power!». Con esas palabras animaba a sus compañeros en los momentos más exigentes y transmitía el entusiasmo que lo caracterizaba en cada salida.
Desde el Club Desplome Onda han lamentado profundamente la pérdida de uno de sus integrantes más queridos. Sus compañeros destacan que representaba a la perfección los valores del montañismo: compañerismo, generosidad y respeto por quienes compartían camino con él.
Su fallecimiento deja un enorme vacío entre familiares, amigos y todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo. Muchos coinciden en que será recordado no solo por su afición a la montaña, sino también por su calidad humana y por la energía positiva que transmitía allí donde iba.
Mientras la Guardia Civil continúa investigando las causas del accidente, Onda despide a uno de sus vecinos más apreciados. Su recuerdo permanecerá vivo en cada sendero, en cada carrera y en el Club Desplome Onda, donde su inconfundible «¡A tope de power!» seguirá acompañando a quienes compartieron tantas aventuras con él.