«Es apocalíptico»: el estremecedor relato de un superviviente del accidente ferroviario de Toledo
«Hay tres vagones del Iryo, los últimos del tren, de los que no dejan de sacar personas y cubrirlas con sábanas. Hay cadáveres. La escena es apocalíptica. Me cuesta creer que pueda quedar alguien con vida en esos tres vagones. Todo está convertido en un amasijo de hierros, como si hubiera explotado una bomba».
Así describe Sebastián Herrero, un sevillano de 46 años, los momentos posteriores al grave accidente ferroviario. Viajaba en el vagón 7 del tren de Iryo que salió de Madrid a las 7:54 con destino a Sevilla. Su ubicación, cerca de la parte delantera del convoy, pudo ser determinante para que sobreviviera al impacto.

«Salí volando contra los asientos de enfrente»
Sebastián recuerda que el tren se detuvo a las 8:39 de la mañana. Acostumbrado a viajar con frecuencia entre Madrid y Sevilla por motivos laborales, no sospechó que pudiera tratarse de algo grave.
«Pensé que sería otro corte de electricidad o una parada por algún problema técnico», relata. Sin embargo, apenas unos minutos después, entre las 8:51 y las 8:52, se produjo el impacto.
«Estábamos sentados cuando, de repente, salí volando contra los asientos de enfrente. Fue un golpe brutal, bestial», explica al recordar la violencia de la colisión.
El pasajero calcula que permaneció en el aire durante cuatro o cinco segundos, una sensación que, según cuenta, se le hizo interminable. Sobrevivir al choque le parece todavía difícil de asimilar.
Vagones descarrilados y pasajeros heridos
El testigo también describe la magnitud de los daños en ambos trenes. Según su relato, varios de los primeros vagones del Iryo, entre los números uno y cuatro o cinco, habían descarrilado. Además, asegura que algunos coches del tren de Renfe quedaron situados en el lugar donde se encontraban los del convoy de Iryo.
Pese a haber salido con vida, Sebastián presenció escenas de gran dureza. Tras el impacto, varios pasajeros sufrieron heridas, entre ellas fracturas de nariz y de brazos. Poco después, comenzó a extenderse el humo por la zona.
«Había mucha gente con la nariz rota, con el brazo roto… y empezamos a ver humo por todas partes», recuerda.
El superviviente reconoce que todavía se encuentra en estado de shock, aunque es consciente de la suerte que tuvo al viajar en uno de los coches delanteros del tren.

La evacuación de los pasajeros
Tras la colisión, un policía que se encontraba fuera de servicio comenzó a organizar la evacuación y pidió a los viajeros que abrieran las puertas y abandonaran el tren.
Los pasajeros descendieron por el terraplén y se refugiaron en una pequeña finca cercana, donde esperaron la llegada de los servicios de emergencia. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Guardia Civil, bomberos y equipos sanitarios, incluidos varios helicópteros.
A pesar de haber sobrevivido al accidente, Sebastián sigue sin encontrar una explicación a lo ocurrido. La configuración del trazado le resulta especialmente desconcertante.
«Es una recta perfecta. No te explicas cómo no ha habido capacidad de avisar. No lo entiendo», concluye.
Su testimonio ofrece una visión directa de los momentos de terror vividos por los pasajeros y de la gravedad de un accidente cuyas causas deberán esclarecerse mediante la investigación oficial.