Se lo están llevado de las estanterías… El producto de Mercadona que solo cuesta 3 euros y que ha desatado la fiebre en España

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Un fenómeno de nevera y carrito.

Hay noticias que no van de grandes titulares, pero sí de cosas que entran en casa y se sientan a la mesa. Por eso, cualquier novedad en un supermercado grande despierta curiosidad más allá de quienes compran allí a diario. Los establecimientos de alimentación funcionan como termómetro de hábitos: lo que aparece en sus estanterías dice mucho de cómo vivimos y de cómo comemos. Y cuando un producto promete resolver una comida en pocos minutos, el interés se multiplica.

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En los últimos años, la sección de platos listos para calentar ha dejado de ser una “solución de emergencia” para convertirse en una categoría con identidad propia. La gente compara, recomienda y discute con la misma pasión con la que antes se hablaba de recetas caseras. No solo pesa el precio: también importa el sabor, la practicidad y el tipo de ingredientes que se anuncian en el envase. En ese terreno, cada lanzamiento puede convertirse en conversación colectiva.

Además, las novedades ya no se descubren solo paseando por el pasillo de refrigerados. Ahora se “estrenan” en vídeo: alguien lo enseña, lo cocina, lo prueba y lo sentencia en segundos. Esa especie de boca a boca acelerado hace que un producto pase de desconocido a imprescindible en una tarde. Y cuando el protagonista es un plato preparado con estética tentadora, el efecto llamada es casi inmediato.

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La novedad que se prueba en directo.

En ese contexto, una creadora de contenido ha puesto el foco en una incorporación reciente que apunta a nuevo favorito de muchos. Iris, del perfil ‘Que lo pruebe Iris’, enseña un pollo coreano ya preparado que acaba de aterrizar en los lineales. Al presentarlo, destaca dos reclamos que hoy pesan mucho en la decisión de compra: “sin gluten y sin lactosa”. Y remata la puesta en escena con una reacción directa: “Mirad qué pintaza”.

El precio también entra por los ojos, pero sobre todo por la calculadora. La etiqueta marca 9 euros el kilo, lo que deja cada bandeja alrededor de los 3 euros, una cifra asumible para un plato que llega casi listo. A eso se suma un detalle práctico: el producto incluye su propia salsa, un extra que suele marcar la diferencia entre “comida rápida” y “comida con gracia”. Y, como guiño a la vida real, ofrece varias formas de preparación según el tiempo que tenga cada persona.

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La tiktoker enumera las opciones con precisión: se puede hacer “en el horno en 15 minutos, en la freidora de aire en 10 o en la sartén en apenas dos minutos”. Ella se queda con la sartén, aunque admite que no es el camino más ligero. “Es cuestión de tiempo”, dice, justificando la elección sin dramatismos. Después, pasa el pollo por papel de cocina para quitar el exceso de aceite y muestra un resultado dorado y crujiente que, visualmente, cumple lo que prometía el envase.

Sabor, veredicto y ruido en redes.

El momento decisivo llega con el olor y el primer bocado, que en este tipo de vídeos es casi un examen público. Antes de probarlo, Iris lanza una frase que ya funciona como gancho: “huele a restaurante asiático total”. Al morder, señala un rebozado potente y un matiz dulce que identifica rápido. Y concreta el porqué sin rodeos: “lleva azúcar añadido”, algo frecuente en recetas de este estilo.

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@que_lo_pruebe_iris Seguimos probando novedades de Mercadona #mercadona #novedades #novedadesmercadona #pollokoreano #probandoproductos ♬ Famous Mozart's Turkish March(872150) – East Valley Music

Aun con ese toque, su valoración general es positiva y apunta matices sobre el punto de especias. “Está bastante especiadito, pero no llega a ser picante”, comenta, sugiriendo que el golpe viene más de especias suaves que de un picor marcado. La salsa teriyaki, por su parte, se gana un papel protagonista en el análisis. La define como “gelatinosita, intensa y muy concentrada”, justo la textura y el carácter que muchos esperan cuando se habla de teriyaki.

El cierre del vídeo es el tipo de frase que empuja a la gente a probarlo “por si acaso”. “Sinceramente, me lo ponen en un restaurante asiático y me cuela perfectamente”, asegura, dejando la sensación de hallazgo. Y, como suele pasar con estas recomendaciones, el producto ya no es solo un envase: es tema de conversación. Desde entonces, las redes sociales se han llenado de comentarios sobre el pollo coreano, con opiniones de todo tipo, comparaciones, trucos de preparación y ganas de encontrarlo en la próxima compra.

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