¿Puedo usar crema solar del año pasado? La OCU tajante, acalara la gran duda del vernao

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¿Se puede reutilizar el protector solar del verano pasado? La OCU responde con una prueba de laboratorio

Con la llegada del verano, llega también el momento de hacer inventario de toallas, sombrillas, bañadores y, cómo no, de revisar nuestros protectores solares. Estos productos, esenciales para cuidar la piel frente a los efectos nocivos del sol, son muchas veces recuperados del fondo del armario, donde pasaron todo el año desde el verano anterior. Pero surge la duda: ¿todavía son efectivos o han perdido sus propiedades protectoras?

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido arrojar luz sobre esta cuestión y ha sometido a prueba varias cremas solares para saber cuánto tiempo pueden seguir utilizándose después de abiertas.

La importancia de la protección solar en verano

Usar protector solar no es una recomendación cualquiera: es una necesidad para prevenir quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y, sobre todo, el desarrollo de enfermedades como el cáncer de piel. Sin embargo, cada verano nos preguntamos si el frasco del año pasado seguirá haciendo su trabajo.

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Los fabricantes indican en el envase un símbolo con el PAO (“Period After Opening”), que señala cuántos meses se garantiza su eficacia una vez abierto. Por ejemplo, si vemos “12M”, significa que su duración es de 12 meses desde la primera apertura. Aun así, ¿qué sucede si lo usamos más allá de ese tiempo?

El experimento de la OCU: ¿caducan los protectores solares?

Para obtener una respuesta clara, la OCU seleccionó ocho protectores solares —seis con un factor de protección SPF 30 y dos con SPF 50+— que ya habían sido evaluados anteriormente y cumplían con los estándares de calidad indicados en su etiqueta. A continuación, fueron expuestos a un exhaustivo test de laboratorio que simuló situaciones reales y extremas de uso durante las vacaciones de verano.

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Primero, se almacenaron a 4°C para reproducir las condiciones de un viaje en avión. Después, se expusieron a temperaturas de hasta 40°C durante dos semanas, simulando la exposición al calor en una playa o piscina. Luego, recibieron radiación UVB durante siete días, replicando la exposición al sol. Tras ello, volvieron a ser guardados a 4°C, como si estuvieran de regreso en la maleta del avión, y finalmente se almacenaron a temperatura ambiente (unos 20°C) durante un año, imitando las condiciones en las que normalmente se guarda el protector solar en casa.

Los resultados: seis ganadores y dos fracasos

Después de 14 meses, los productos fueron analizados nuevamente. ¿El resultado? Seis de las ocho cremas solares conservaron su eficacia original, tanto en protección frente a los rayos UVB como UVA. No mostraban alteraciones en su textura, color ni olor.

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Sin embargo, en dos casos, la protección frente a los rayos UVB —los responsables de las quemaduras solares— había disminuido significativamente. Esto confirma que, aunque muchas cremas resisten bien el paso del tiempo, no todas lo hacen con éxito.

¿Qué hacer con el protector solar del año pasado?

A partir de este experimento, la OCU concluye que sí es posible reutilizar un protector solar del verano anterior siempre que no haya cambiado de aspecto, textura, olor o color. En caso de notar algún cambio en estas características, lo más sensato es no utilizarlo.

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Además, insisten en que esta reaprovechamiento debe hacerse con responsabilidad: si el envase ha estado expuesto a calor extremo o ha sido manipulado en condiciones poco higiénicas, es mejor desecharlo. No se trata solo de una cuestión de eficacia, sino también de seguridad dermatológica.

La protección solar, una inversión en salud

En definitiva, si tu protector solar del año pasado está en buen estado, puedes usarlo este verano. Pero en cuanto se termine, es esencial comprar uno nuevo, asegurándote de que ofrezca un nivel de protección adecuado a tu tipo de piel y a las condiciones de exposición solar.

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La protección solar no es un lujo, sino una herramienta indispensable para cuidar la salud de la piel. Y aunque el sentido común es el mejor aliado para saber si un producto sigue siendo útil, estudios como el de la OCU ofrecen una base científica que ayuda a tomar decisiones informadas y seguras.

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