«No es normal la cita que me han traído» Una soltera carga contra ‘First Dates’ por el pretendiente que le han seleccionado

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Miladys durante su participación en First Dates

Una noche con expectativas muy distintas.

Las primeras impresiones pueden condicionar por completo una cita, especialmente cuando dos desconocidos se sientan a cenar con expectativas muy diferentes. First Dates volvió a mostrar esa distancia entre lo que sus participantes buscan y lo que encuentran al llegar al restaurante. En esta ocasión, Miladys, una camarera cubana de 49 años que vive en Fuerteventura, terminó cuestionando la elección de su acompañante después de una velada en la que apenas hubo conexión entre ambos.

El hombre seleccionado para conocerla era Raymon, un animador dominicano de 60 años que también reside en Fuerteventura. En su caso, llegó a la isla dieciocho años atrás por una relación sentimental. Ambos compartían, por tanto, lugar de residencia, pero esa coincidencia no bastó para despertar el interés de la camarera. La impresión que se llevó al verlo marcó desde el comienzo una cena en la que las diferencias acabarían imponiéndose a cualquier posibilidad de acercamiento.

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Raymon apareció bailando Gasolina, de Daddy Yankee, y esa faceta animada fue lo único que consiguió gustarle a Miladys en aquel primer encuentro. Su reacción dejó poco espacio para pensar en una atracción inmediata. La camarera no encontró en él al hombre que esperaba conocer y afrontó el resto de la velada con esa sensación. Lo que para su acompañante era una presentación desenfadada no logró convertirse en el inicio del romance que ella había imaginado.

Carlos Sobera en una imagen de archivo
Carlos Sobera, imagen de archivo.

Las primeras diferencias salen a la luz.

La falta de atracción también se produjo en la otra dirección. Raymon explicó que su acompañante no encajaba en sus preferencias físicas y manifestó que buscaba una mujer más delgada y sin curvas. Tampoco él sintió la conexión que suele facilitar los primeros minutos de conversación. Así, antes de que la cena pudiera avanzar, los dos habían identificado un obstáculo importante: ninguno encontraba en el otro el tipo de pareja que deseaba conocer en el restaurante.

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El soltero se presentó como alguien travieso y habló de su pasado sentimental. Durante esa presentación aseguró que había dejado atrás la infidelidad, pese a describir una etapa anterior muy distinta en República Dominicana. Sus explicaciones no consiguieron despertar un mayor interés en Miladys. La distancia inicial siguió presente y las siguientes situaciones de la noche tampoco ayudaron a crear un ambiente de complicidad entre dos personas que partían de expectativas alejadas.

Uno de los primeros desencuentros ocurrió mientras se dirigían hacia la mesa. Raymon preguntó a una de las gemelas del programa por su hermana, un gesto que Miladys consideró una falta de respeto. A la camarera le pareció una intervención fuera de lugar en ese momento. Con todo, explicó que aquello tampoco empeoraba demasiado su valoración: su interés por el pretendiente ya era escaso antes de ese comentario y no estaba entusiasmada con la cita.

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Carlos Sobera recibe a otro participante en el restaurante de First Dates, imagen de archivo
El restaurante de First Dates en otra entrega. Imagen de archivo.

La conversación tampoco consigue acercarlos.

Una vez sentados, la conversación tampoco permitió cambiar el rumbo del encuentro. Miladys mantuvo una actitud reservada y no mostró demasiadas ganas de profundizar en su propia vida ni en la de su acompañante. Saber que Raymon tenía ocho hijos añadió otra diferencia a la imagen que se había formado de él. Su decepción llegó hasta el punto de plantearse volver con su expareja, una comparación que reflejaba cómo estaba viviendo aquella cena.

Raymon trató de obtener más información aprovechando el cuestionario que les propuso el programa. Entre las preguntas que planteó estuvo cuánto tiempo llevaba Miladys sin mantener relaciones sexuales. La camarera rechazó entrar en ese asunto y le respondió que no era una pregunta apropiada. Aquel intento de llevar la charla hacia la intimidad terminó abriendo otra brecha, en lugar de servir para que los dos se conocieran mejor o encontraran algún terreno común.

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La participante también trasladó su malestar a las cámaras y pidió hablar con la persona responsable del emparejamiento para presentar una reclamación. No entendía por qué la habían sentado con alguien que, a su juicio, estaba tan lejos de lo que buscaba. Su protesta incluyó esta frase: «No es normal la cita que me trajeron». De ese modo dejó claro que su disgusto no se limitaba a una pregunta concreta, sino que afectaba al encuentro en su conjunto.

Imagen de archivo de otra entrega de First Dates, ajena a la cita de Miladys y Raymon
Imagen de archivo de otra entrega de First Dates.

La respuesta en la decisión final.

En la decisión final, Miladys descartó repetir la experiencia con Raymon. Explicó que no encontraba compatibilidad y que sus diferencias iban más allá del aspecto físico. También señaló que buscaba un hombre más detallista y con una forma de comportarse distinta de la que había visto durante la cena. El rechazo confirmó una impresión que había permanecido prácticamente intacta desde la llegada del soltero al restaurante hasta el momento de responder sobre una segunda cita.

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La camarera añadió otra cuestión que para ella resultaba importante en un primer encuentro: esperaba que el hombre pagase la cena. Vinculó esa preferencia con su idea de una pareja atenta y con los gestos que valoraba en una relación. Entre la ausencia de atracción, los comentarios que le molestaron y las distintas expectativas sobre cómo debía transcurrir la velada, Miladys terminó la experiencia sin querer dar otra oportunidad al pretendiente que había conocido.

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