La tragedia vivida la pasada semana en Benalmádena ha dejado un desenlace aún más doloroso. Araceli, la madre de los dos menores fallecidos en el incendio de una vivienda de Arroyo de la Miel, ha muerto tras permanecer varios días ingresada en estado crítico en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. La mujer luchaba por recuperarse de las gravísimas quemaduras que sufrió durante el fuego, pero finalmente no ha logrado superar las lesiones.
La noticia de su fallecimiento, adelantada por Al Sol de la Costa, confirma que Araceli, de 49 años, presentaba quemaduras en cerca del 70 % de su cuerpo y permanecía ingresada desde el pasado 30 de julio en la Unidad de Grandes Quemados del hospital sevillano.
Con su muerte, el balance del incendio asciende a tres víctimas mortales. En el interior de la vivienda también perdieron la vida sus hijos, Álvaro y Macarena, de 15 y 10 años, ambos con necesidades especiales.

Una madre que luchó por salvar a sus hijos
La investigación sobre el origen del incendio continúa abierta. Las primeras pesquisas apuntan a que las llamas comenzaron en una vivienda del edificio situado en la calle Ónix, en Arroyo de la Miel, mientras el humo se extendió rápidamente por las zonas comunes del inmueble.
Según las primeras reconstrucciones, Araceli intentó salir del piso junto a sus hijos, pero los tres quedaron atrapados por la intensa acumulación de humo. Los menores fueron hallados sin vida en el pasillo de la cuarta planta, mientras que la madre pudo ser rescatada con vida, aunque presentaba heridas de extrema gravedad.
Las personas de su entorno aseguran que hizo todo lo posible por proteger a sus hijos hasta el último instante. Una amiga de Araceli, entrevistada por Diario SUR tras el incendio, explicó que, al verla inconsciente y gravemente quemada tras el rescate, tuvo claro que había luchado por ellos hasta el final.

Una familia muy unida
Quienes conocían a Araceli coinciden en describirla como una madre completamente volcada en sus hijos. Amigos y familiares recuerdan que toda su vida giraba en torno a Álvaro y Macarena, a quienes dedicaba gran parte de su tiempo y sus esfuerzos.
Su amiga Sonia también recordó a la pequeña Macarena como una niña apasionada por los animales que soñaba con estudiar Biología. De hecho, apenas unas horas antes del incendio habían estado intercambiando mensajes sobre un ambientador que la menor había comprado con ilusión para su habitación.
La tragedia llegó, además, en un momento especialmente complicado para la familia. Según publicó Diario SUR, Araceli había afrontado varias pérdidas familiares en los últimos años y, pocos días antes del incendio, también había fallecido una de sus hermanas.
Una madrugada marcada por el caos
Los vecinos del edificio aún recuerdan el desconcierto vivido durante aquella madrugada. Muchos se despertaron sobresaltados por los gritos y, en un primer momento, pensaron que se trataba de una discusión entre residentes.
Sin embargo, al escuchar los avisos de «¡fuego!» y ver las llamas saliendo del edificio, comenzaron a llamar puerta por puerta para alertar al resto de vecinos mientras llegaban los bomberos y la Policía Local.
La investigación continúa
Las autoridades mantienen abiertas las diligencias para esclarecer qué provocó el incendio y por qué el humo se propagó con tanta rapidez por el inmueble.
Durante la intervención también resultaron heridos varios efectivos de emergencias. Un bombero sufrió lesiones mientras trabajaba en la extinción y varios agentes de la Policía Local tuvieron que ser atendidos tras inhalar humo.
Mientras avanzan las investigaciones, Benalmádena despide a una familia cuya historia ha conmocionado a toda la provincia. Amigos, vecinos y conocidos recuerdan a Araceli como una mujer entregada por completo a sus hijos y convencidos de que hizo todo lo que estuvo en su mano para intentar salvarles.