«Los que vienen sin…» Pepe Rodríguez reconoce a qué personas no deja entrar en su restaurante y tiene toda la razón

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Pepe Rodríguez habla claro sobre una situación que no está dispuesto a permitir.

Pepe Rodríguez es uno de los chefs más reconocidos de la gastronomía española y lleva décadas ligado a la cocina. El cocinero nació en Illescas y creció rodeado de una tradición familiar estrechamente relacionada con los fogones. Aunque durante una etapa trabajó como camarero, encontró su verdadera vocación cuando comenzó a cocinar profesionalmente con apenas 22 años.

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Su trayectoria le ha llevado a convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión gastronómica. También está al frente de El Bohío, el restaurante familiar situado en Illescas, que consiguió una estrella Michelin en 1999 y la ha mantenido desde entonces. El establecimiento se ha convertido en una referencia de la cocina manchega y en uno de los proyectos que mejor representan la carrera del chef.

Además de su faceta televisiva, Rodríguez mantiene una relación muy directa con el día a día de la hostelería. Esa experiencia le ha permitido conocer de cerca las dificultades que implica mantener un restaurante y atender a los clientes. Precisamente por eso, algunas de las nuevas costumbres asociadas a las redes sociales no terminan de convencerle.

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Una costumbre que no quiere en su restaurante.

El chef ha hablado abiertamente de esta cuestión durante una entrevista en el podcast ‘La Escalera Roja’. Rodríguez explicó que existen determinados comportamientos que no permite dentro de El Bohío. Su principal crítica está dirigida a quienes llegan al restaurante con numerosos dispositivos para grabar constantemente lo que ocurre durante la comida.

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«Estos que se ponen con siete cámaras en la mesa. Eso lo tengo prohibido. No se puede hacer un ‘show’ en un restaurante y el que quiera grabar, que me pague», declaró. De esta forma, el cocinero dejó claro que considera incompatible una experiencia gastronómica normal con la creación de un espectáculo alrededor de la mesa. Para él, el trabajo del equipo debe desarrollarse sin interferencias.

Rodríguez también cuestionó las críticas gastronómicas realizadas por personas que, según su opinión, no cuentan con conocimientos suficientes para valorar determinados platos. «Se permiten el lujo de hacer una crítica despiadada o buena, como si supiesen. ¿Cuándo hemos normalizado que un ‘tontolaba’, que ha comido siete veces seguidas caliente, pueda decirle al resto del universo lo que es bueno o malo? A veces, cuando los lees, es terrible», lamentó.

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Su crítica también apunta a quienes buscan notoriedad.

El chef diferenció entre expresar una opinión sobre la comida y convertir la visita al restaurante en una actividad destinada a generar contenido. Rodríguez considera que cualquier cliente tiene derecho a valorar su experiencia, pero rechaza determinadas actitudes que, desde su perspectiva, terminan afectando al ambiente del establecimiento. «Venga usted a comer y déjeme en paz. Tengo un montón de gente aquí, que venimos a trabajar», afirmó.

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Su reflexión fue todavía más contundente al referirse a quienes acuden al restaurante sin cámaras pero buscan igualmente llamar la atención a través de las redes sociales. «Los que vienen sin cámaras, que hay muchos más, son más necios. Quieren notoriedad y ‘likes’. A mí no se me ocurre enseñar la factura de lo que ha costado. Es lo más obsceno y grotesco», sostuvo.

Rodríguez cerró su intervención reivindicando el trabajo que existe detrás de cada servicio. «Yo siempre voy a defender al cocinero y al trabajador porque estoy ahí detrás y sé lo que cuesta mantener un restaurante», sentenció. Sus declaraciones han generado interés entre los seguidores del chef y han abierto nuevamente la conversación sobre el comportamiento de los clientes en los restaurantes y el papel que desempeñan las redes sociales en estas experiencias.

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