El enigma de la noche barcelonesa
La trama se complica mientras Dani Alves ofrece una quinta versión de los eventos que tuvieron lugar en una oscura noche barcelonesa, donde se le acusa de agredir sexualmente a una joven. El famoso futbolista busca redimirse, alegando que hubo consentimiento en su último testimonio.
En un giro sorpresivo, Alves describe cómo la joven aceptó su propuesta de ir al baño del reservado en la discoteca. Según él, la conexión entre ambos era evidente: «Noté su buena disposición por la manera como bailaba, como se acercaba a mí, como intercambiábamos posiciones». La declaración pinta una escena de pasión y deseo, donde se besaron y ella le practicó sexo oral.
Encrucijada de relatos
A pesar de la narrativa de Alves, en la que asegura haber preguntado dos veces si ella disfrutaba, la joven cuenta una historia muy diferente. Según su testimonio, el futbolista la golpeó antes de violarla. Al salir de la discoteca, la joven rompió en llanto, lo que llamó la atención de un empleado del local, quien alertó a las autoridades.
En su quinta declaración, Alves sostiene que de haberla visto salir, se habría acercado para preguntarle qué sucedió, ya que hasta entonces todo estaba bien. «Yo fui simplemente un cómplice de las ganas que ella tenía o de las ganas que tenía yo», concluyó. ¿Será esta la verdad definitiva o el inicio de un nuevo capítulo en este truculento caso?