Las autoridades advierten, te pueden multar por cantar los goles de España en la terraza, y tiene sentido

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Los partidos de la selección española suelen vivirse con una intensidad especial, sobre todo cuando el equipo se juega el pase a las rondas decisivas de un Mundial. Cada gol suele ir acompañado de gritos de alegría, aplausos, cánticos e incluso pequeñas celebraciones improvisadas en casas y bares. Sin embargo, cuando esos encuentros se disputan de madrugada debido a la diferencia horaria, la euforia puede acabar convirtiéndose en un problema para el resto de vecinos. Aunque muchas personas desconocen este aspecto, la legislación contempla mecanismos para actuar cuando el ruido deja de ser algo puntual y pasa a afectar de forma continuada al descanso de los residentes.

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Celebrar un gol no está prohibido por la ley

La normativa española no sanciona automáticamente a quien grita tras un gol ni prohíbe expresar la alegría durante un partido de fútbol. Una reacción espontánea difícilmente puede considerarse una conducta ilegal. El conflicto aparece cuando las molestias dejan de ser excepcionales y se convierten en un comportamiento reiterado, especialmente si cada encuentro termina con música a alto volumen, fiestas o ruido que se prolonga durante la madrugada e impide descansar al resto de personas que viven en el edificio.

Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal sobre el ruido

La referencia legal se encuentra en el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal, que establece que en los inmuebles no pueden desarrollarse actividades molestas, insalubres, peligrosas, nocivas o ilícitas. Aunque el texto no menciona expresamente el ruido, la interpretación realizada por los tribunales considera que las molestias acústicas pueden encajar dentro de este supuesto cuando superan lo que puede considerarse razonable. Por ello, no se trata de un simple grito por un gol, sino de una conducta repetida y suficientemente intensa como para afectar a la convivencia.

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Los partidos del Mundial disputados de madrugada aumentan los conflictos

La cuestión ha cobrado especial relevancia durante el Mundial debido a que varios encuentros de la selección española se han disputado en horario nocturno en España. Ese contexto hace que cualquier celebración tenga un mayor impacto sobre el descanso vecinal. Además, en España no existe una única ley estatal que regule el ruido, sino que cada ayuntamiento establece sus propios límites de horarios y niveles máximos de sonido mediante ordenanzas municipales, por lo que las normas pueden variar de una localidad a otra.

Qué puede hacer una comunidad de propietarios si hay molestias

Cuando los ruidos se repiten de forma habitual, la comunidad dispone de un procedimiento para intentar ponerles fin. Lo habitual es que el presidente de la comunidad dirija un requerimiento al responsable para solicitar que cese esa conducta. Si el problema continúa, los propietarios pueden aprobar en una junta el inicio de una acción judicial de cesación, un mecanismo previsto por la Ley de Propiedad Horizontal para proteger la convivencia en el edificio.

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Las consecuencias legales pueden ser muy importantes

Si un juez considera acreditado que las molestias son persistentes y suficientemente graves, puede adoptar distintas medidas. Entre ellas figura la orden de poner fin definitivamente a la actividad, el pago de una indemnización por los daños ocasionados e, incluso, la privación del uso de la vivienda durante un periodo de hasta tres años cuando el responsable sea el propietario. En aquellos supuestos en los que el causante del ruido sea un inquilino, la resolución judicial también puede implicar la extinción del contrato de arrendamiento y, en situaciones especialmente graves, el desalojo del inmueble.

Disfrutar del fútbol sin perjudicar el descanso de los vecinos

Celebrar los éxitos de la selección española es completamente compatible con respetar el descanso de quienes viven alrededor. Un grito puntual por un gol difícilmente tendrá consecuencias, pero las fiestas repetidas, la música a gran volumen o los ruidos prolongados durante la madrugada sí pueden derivar en reclamaciones vecinales e incluso en procedimientos judiciales. Mantener un equilibrio entre la pasión por el fútbol y la convivencia es la mejor forma de evitar problemas legales.

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