La indignante reacción de Luis Rubiales a la huelga de hambre de su madre demuestra la clase de persona que es

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La madre de Luis Rubiales se encerró en una iglesia.

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, sigue siendo el centro de la polémica tras su sonado beso a la futbolista Jenni Hermoso en plena celebración del título mundial conseguido por la selección femenina. Después de que la FIFA le suspendiera de forma cautelar por este hecho, que consideró una falta de respeto y una violación del código ético, y de que él se negara a dimitir de su cargo, alegando que se trató de un gesto espontáneo y cariñoso, el escándalo ha alcanzado un nuevo nivel con la drástica decisión de su madre.

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Ángeles Béjar, la progenitora de Rubiales, ha decidido encerrarse en la iglesia de la Divina Pastora de Motril, en Granada, su localidad natal, y dejar de ingerir alimentos como forma de protesta por lo que considera una persecución injusta contra su hijo. La mujer, que se encuentra en un estado de salud delicado, ha manifestado que no abandonará su encierro hasta que se aclare la situación y se reconozca la inocencia de Rubiales.

La sorprendente reacción de Luis Rubiales.

La noticia ha causado un gran impacto en el mundo del fútbol y en la opinión pública, que se pregunta cómo reaccionará el presidente de la RFEF ante este dramático gesto de su madre. Pero según ha podido saber este medio, Rubiales está muy afectado por lo ocurrido y no sabe cómo actuar. Así lo ha revelado María, una amiga íntima del dirigente deportivo, que ha hablado con él por teléfono y ha contado su estado de ánimo al programa de Telecinco ‘Así es la vida’.

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“Está muy preocupado. Está pasando un día malísimo, porque hoy he podido hablar con él y está fatal. No sabe lo que hacer porque su madre para él es lo más importante del mundo y está ahí dentro. No se puede comunicar con ella ni puede hacer nada con ella”, ha dicho María entre lágrimas.

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La amiga de Rubiales no ha podido confirmar si el presidente tiene previsto viajar a Motril para intentar convencer a su madre de que abandone su huelga de hambre y salir al paso de las críticas que le acusan de ser el responsable de su situación. «Que permita esto ya lo califica», aseveró un usuario en las redes sociales al conocer esta información.

Otros consideran que es el propio Rubiales quien mueve los hilos y se está sirviendo de las mujeres de su familia para presionar a la futbolista. «Tremendo todo lo que está montando este tipo asqueroso para victimizarse», dijo el periodista Fonsi Loaiza. «Me encantaría saber por qué Rubiales está utilizando a todas las mujeres de su entorno (madre, primas, tías, amigas, hijas) menos a la que -seguramente- mejor le conoce: su ex mujer», ironizó otra usuaria de la red social X (anteriormente Twitter).

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Lo que sí ha asegurado la amiga de la familia es que Rubiales está dispuesto a defenderse hasta el final y a demostrar que no hizo nada malo al besar a Jenni Hermoso. “Él dice que fue un momento de euforia, que estaba feliz por el triunfo de las chicas y que quiso felicitar a Jenni como a todas las demás. Que no hubo nada más, ni ninguna intención oculta. Que es un hombre casado y feliz con su mujer y sus hijos. Que todo esto es una campaña orquestada para desprestigiarle y apartarle del fútbol”, ha explicado María.

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Mientras tanto, la FIFA sigue investigando el caso y podría imponer una sanción ejemplar a Rubiales, que podría ir desde una multa económica hasta una inhabilitación para ejercer cualquier cargo relacionado con el fútbol. Además, el beso también ha tenido consecuencias personales para el presidente y para la jugadora, ya que ambos han tenido que enfrentarse a las reacciones de sus respectivas parejas, que no han visto con buenos ojos el gesto.

La madre de Rubiales, por su parte, sigue firme en su propósito de no comer ni salir de la iglesia hasta que se haga justicia con su hijo. Según la Agencia EFE, la mujer declaró ayer que se siente “indignada con todo lo que se está diciendo sobre mi hijo” y que se encerró en la iglesia por “la cacería, inhumana y sangrienta que están haciendo con mi hijo con algo que no se merece”.

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