La Declaración de la Renta: el ajuste final con Hacienda

La Declaración de la Renta es, cada año, el momento decisivo en el que contribuyentes y Hacienda ajustan cuentas. Durante meses, los trabajadores han ido adelantando parte de su IRPF mediante las retenciones que la empresa descuenta automáticamente de la nómina. Sin embargo, ese anticipo no siempre coincide exactamente con el impuesto real que corresponde pagar por el conjunto del ejercicio. Por eso, cuando llega el momento de confirmar el borrador, muchos descubren que el resultado final no encaja con la sensación que les dejó su salario mensual. Lo que parecía equilibrado puede transformarse en un pago inesperado… o en una devolución menor de lo previsto.
El cambio normativo que alteró las retenciones
La raíz de esta posible “sorpresa” se encuentra en una modificación normativa aprobada a finales de 2022. El Real Decreto 1039/2022, de 27 de diciembre, introdujo ajustes en el Reglamento del IRPF con el objetivo de trasladar determinadas reducciones al sistema de retenciones aplicable desde el 1 de enero de 2023. ¿El resultado? Retenciones más bajas en nómina para trabajadores con sueldos entre 22.000 y 35.200 euros. Es decir, durante 2023 y los ejercicios siguientes, muchos empleados de ese tramo salarial han visto cómo su líquido mensual aumentaba ligeramente al descontarse menos IRPF cada mes.
Más dinero ahora, pero ¿y después?
Ese alivio inmediato en la nómina tiene, sin embargo, una consecuencia directa cuando se presenta la declaración. Si a lo largo del año la empresa ha retenido menos IRPF del que finalmente corresponde pagar según el cálculo anual, la regularización puede salir a ingresar. Hacienda compara el total que se debía abonar por el conjunto de ingresos y circunstancias personales con lo ya adelantado mediante retenciones. Si la cantidad retenida fue insuficiente, el contribuyente deberá abonar la diferencia. De ahí que el ajuste pueda situarse entre 400 y 900 euros, aunque la cifra concreta depende de múltiples factores.
No todos los salarios dentro del tramo se verán igual
El impacto no es uniforme para todos los trabajadores que ganan entre 22.000 y 35.200 euros. Quienes estén más cerca del límite superior probablemente experimenten un ajuste menor, ya que el IRPF total y lo retenido durante el año estarán más próximos. En cambio, el desfase puede ser mayor para quienes se sitúen cerca de los 22.000 euros y, además, tengan cargas familiares, porque en esos casos las retenciones aplicadas durante el año fueron especialmente reducidas. Cuanto menor fue el anticipo mensual, mayor puede ser la diferencia al regularizar.
Deducciones y circunstancias personales: la otra cara de la balanza
No todo está escrito en piedra. Las deducciones —estatales o autonómicas— pueden amortiguar o incluso compensar el resultado final, siempre que se cumplan los requisitos establecidos. La situación familiar, el número de pagadores, posibles ingresos adicionales o cambios laborales también influyen de forma decisiva. Cada declaración es un caso particular y el cálculo final responde a la suma de todos estos elementos. Por eso, aunque el ajuste pueda parecer una “sorpresa”, en realidad responde al funcionamiento ordinario del impuesto.
La lógica detrás de la “sorpresa” fiscal
En definitiva, si baja el porcentaje que la empresa retiene en la nómina, el trabajador recibe más dinero mes a mes, pero no necesariamente paga menos impuestos en total. Simplemente cambia el momento en el que se abona la diferencia. Al presentar el Modelo 100 a partir de abril de 2026, Hacienda calculará el IRPF real correspondiente según el salario percibido y las circunstancias personales y familiares. Si lo adelantado durante el ejercicio no alcanza el importe total debido, tocará ingresar la cantidad pendiente, siempre que exista obligación de declarar. Una mecánica que puede generar desconcierto, pero que no es más que la fotografía final de un impuesto que se ha ido pagando a plazos durante todo el año.