Un suceso que conmueve.
Hay noticias que, sin necesidad de grandes titulares, captan la atención de una parte muy amplia de la sociedad. Son historias que conectan con valores compartidos, con la infancia, con la solidaridad o con la vida cotidiana de muchas familias. En estos casos, la cercanía del relato hace que la información se siga con especial sensibilidad. La actualidad, a veces, se detiene en estos acontecimientos.

La prensa local de Lanzarote ha sido la encargada de comunicar una noticia que ha causado una profunda impresión. Se trata del fallecimiento de Noe Ruckstuhl, un menor de 13 años muy vinculado a la isla. Aunque sus padres son suizos, el joven había crecido en el entorno canario y formaba parte activa de un colectivo ciudadano comprometido con el cuidado del entorno natural.
Noe colaboraba como voluntario en iniciativas centradas en la limpieza de playas y espacios protegidos. Junto a otras personas, participaba en la recogida de residuos y en acciones de concienciación ambiental. Su implicación, pese a su corta edad, era conocida entre quienes compartían con él estas actividades. Por eso, la noticia ha generado un sentimiento de pérdida que va más allá de su círculo más cercano.
Una historia que trasciende lo local.
El colectivo al que pertenecía el joven ha explicado que el fallecimiento se produjo tras permanecer nueve días hospitalizado. El accidente ocurrió en Portugal, país al que la familia se había trasladado hacía aproximadamente un año. Según la información publicada por La Provincia, Noe fue atropellado cuando regresaba del colegio a su domicilio en bicicleta. A pesar del esfuerzo médico, las lesiones fueron calificadas como «irreversibles».

Durante más de una semana, la familia vivió momentos de enorme incertidumbre. El padre del menor, Tobi, relató al mismo medio la espera constante y la esperanza de una recuperación que finalmente no llegó. Noe sufrió daños muy graves y permaneció en coma tras una intervención quirúrgica de varias horas. “Sabíamos que su estado era muy grave, pero nunca pensamos que iba a morir”, explicó.
El propio Tobi también narró cómo él y su pareja vieron la llegada de los servicios de emergencia a una carretera cercana sin imaginar que su hijo estuviera implicado. Al no conseguir contactar con él por teléfono, se desplazaron al lugar y lo encontraron siendo atendido por los sanitarios. En medio del dolor, los padres han destacado un último gesto solidario del menor, al que describen de nuevo como «un héroe» tras la donación de sus órganos.
Un legado que continúa.
Pese a que ya no residían de forma permanente en Lanzarote, Noe regresaba cada verano a la casa familiar en Mala. Allí seguía participando en las salidas de limpieza junto a su hermano y otros voluntarios. Playas como Famara o Papagayo formaban parte habitual de estas actividades, que combinaban acción directa y divulgación. El joven también realizaba fotografías para mostrar los resultados de ese trabajo colectivo.
En su recuerdo, el grupo Lanzarote Limpia ha convocado una nueva salida para mantener vivo su compromiso. La cita será el domingo 8 de febrero a las 10:00 horas en la Playa de Tía Vicenta. «Celebraremos el legado de nuestro pequeño Noe. Sacar muchas fotos para plasmar lo que un grupo de personas maravillosas logran cuando unen sus fuerzas», han señalado en redes sociales. Desde que se conoció la noticia, las plataformas digitales se han llenado de mensajes de apoyo, despedidas y comentarios de personas que han querido expresar su pesar por el fallecimiento.