España de luto: Fallece trágicamente Juan José Solano

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Trágico suceso.

La sociedad se conmueve ante las tragedias. Cuando alguien muere por causas inevitables, como el paso del tiempo, podemos aceptar la pérdida con resignación. Pero hay situaciones en las que el dolor se multiplica por la inesperada desaparición de una persona que era un referente para muchos, como Juan José Solano.

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La comunidad médica de Asturias y el campo de la geriatría están de luto por la pérdida de uno de sus más distinguidos pioneros, el doctor Juan José Solano Jaurrieta. Su fallecimiento, ocurrido ayer en su hogar de Soto de Llanera a los 62 años, marca el final de una era y el legado de un hombre que, incluso en los momentos más difíciles de su enfermedad, nunca dejó de lado su vocación de servicio.

Hasta sus últimos días, el doctor Solano se mantuvo activo profesionalmente, demostrando una dedicación inquebrantable a su trabajo y a sus pacientes. Durante el periodo de 2004 a 2007, tuvo el honor de presidir la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, llevando la especialidad a nuevos horizontes.

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Un ejemplo de compromiso.

El doctor Solano no solo fue un médico excepcional, sino también un líder visionario como director de Geriatría del área sanitaria IV, abarcando Oviedo y el centro de Asturias. Su carrera estuvo intrínsecamente ligada al Hospital Monte Naranco, donde ejerció su profesión por más de treinta años. Su compromiso con la excelencia y su incansable esfuerzo son evidentes en las palabras de Vicente Herranz, quien gestionó el hospital entre 2002 y 2011: “Gracias a su compromiso y a su constancia, podemos estar orgullosos de contar con un área de gestión de geriatría y con una unidad docente multiprofesional de la especialidad”.

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La trayectoria del doctor Solano comenzó en Madrid, donde se formó en geriatría en prestigiosas instituciones como el Hospital Universitario Central de la Cruz Roja y el Hospital Universitario de Getafe. Su llegada a Oviedo en los albores de los años 90 fue un punto de inflexión para la atención geriátrica en Asturias. En aquel entonces, la región carecía de especialistas en el campo, y fue él quien sentó las bases para un sistema de atención integral para las personas mayores. Bajo su liderazgo, se implementó “una iniciativa pionera a nivel nacional”: la atención geriátrica en urgencias de manera continua, una estrategia que ha demostrado ser crucial para el bienestar de los pacientes mayores.

El legado del doctor Solano es vasto y multifacético. No solo redefinió el servicio de Medicina Interna y Geriatría, sino que también estableció una moderna área de gestión clínica de geriatría. Su visión también se extendió a la formación de futuros médicos, siendo el impulsor de la formación de médicos internos residentes (MIR) en geriatría y logrando la acreditación para el programa en 1993. Su influencia en la formación de 32 promociones de especialistas es un testimonio de su pasión por la educación y su compromiso con la medicina.

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Como investigador, el doctor Solano fue una figura prominente tanto a nivel nacional como internacional. Desde el inicio de su carrera, se involucró en investigaciones significativas, incluyendo dos estudios nacionales financiados por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) en los años 90. Estos estudios, centrados en el deterioro funcional durante la hospitalización y en los sistemas de clasificación de pacientes, solidificaron su reputación como uno de los geriatras más destacados de España. “Estos trabajos lo encumbraron entre los mejores geriatras del país y lo convirtieron en un referente para el desarrollo de la geriatría a nivel nacional”.

El doctor Solano será recordado no solo por sus contribuciones científicas y médicas, sino también por su incansable lucha por la equidad en el acceso a la salud para las personas mayores. Su visión de una geriatría centrada en el hospital y su defensa de una atención especializada y temprana han dejado una huella imborrable en la medicina española. Su partida deja un vacío en el corazón de muchos, pero su espíritu sigue vivo en cada rincón del Hospital Monte Naranco y en las vidas de aquellos a quienes tocó con su sabiduría y compasión.

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