Trágico suceso.
Fernando de Borbón y Medina, sobrino en segundo grado del rey emérito Juan Carlos I, falleció el pasado 5 de enero en Sevilla de forma repentina a los 58 años. Descendiente directo de Alfonso XIII, era hijo de Alfonso de Borbón y Pérez del Pulgar y de Inés Medina y Atienza. Su muerte, causada por un infarto, coincidió con el 87 cumpleaños del monarca emérito en Abu Dhabi.

A lo largo de su vida, Fernando destacó por su trayectoria profesional en Endesa, donde trabajó durante más de dos décadas. Aunque ya estaba prejubilado, el proceso de su relevo en la empresa estaba en marcha, según informó el Diario de Sevilla. Su repentina partida deja un vacío no solo en su familia, sino también en la compañía en la que había dejado una huella imborrable.
En Sevilla, su ciudad natal, era una figura conocida, aunque discreta. La relevancia social de sus padres marcó su entorno, desde el papel de su padre como teniente coronel de caballería y directivo del Sevilla FC, hasta la labor de su madre como jefa de protocolo en eventos de gran prestigio, como la Expo 92 de Sevilla. Ambos fallecieron en 2007 y 2008 respectivamente, dejando a Fernando como el pilar de la familia.
Un legado familiar marcado por la tragedia.
Las pérdidas en la vida de Fernando no se limitaron a la de sus padres. En 2005 sufrió la tragedia de perder a su hermano Alfonso en un grave accidente de coche en Madrid. Tras un estado crítico que lo mantuvo ingresado en el Hospital de la Paz, falleció al día siguiente. La familia real española, encabezada entonces por los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, acompañó a los Borbón en su dolor, desplazándose al tanatorio para expresar su pésame.

A pesar de la cercanía a la Casa Real, Fernando siempre optó por mantener un perfil bajo. Su vida transcurrió alejada de los focos mediáticos, centrada en su trabajo y su familia. Sin embargo, su conexión con los Borbón y su entorno social en Sevilla lo mantuvieron en el radar de quienes seguían de cerca a las ramas secundarias de la realeza.
En el ámbito personal, Fernando compartía su vida con María Vallejo, con quien tuvo tres hijos: Fernando, Sofía e Ignacio. La familia estuvo al frente de los actos fúnebres, recibiendo el apoyo de amigos y seres queridos en el tanatorio SE-30 de Sevilla, donde se velaron los restos del directivo. El funeral, celebrado este pasado lunes, reunió a quienes lo apreciaron en vida.
Un recuerdo imborrable para quienes lo conocieron.
La repentina partida de Fernando de Borbón y Medina no solo deja un vacío en su familia y amigos, sino que también cierra un capítulo importante en la historia de una de las ramas menos mediáticas pero igualmente significativas de la familia Borbón. Su discreción, su entrega profesional y su rol como padre y esposo serán recordados por todos aquellos que lo conocieron.
Aunque su vida estuvo marcada por la tragedia en varias ocasiones, quienes compartieron con él siempre destacaron su fortaleza y compromiso. Con su fallecimiento, Sevilla pierde a una figura discreta pero profundamente arraigada en su tejido social y familiar.