Es una Diosa. La venganza de Shakira en su reencuentro con Piqué

Un tema de conversación que no se agota nunca.

Ha transcurrido cerca de dos semanas desde que Shakira, la cantante colombiana de 45 años, y el productor argentino Bizarrap, lanzaron al mercado la canción BZRP Music Sessions #53, una pieza que se ha convertido en todo un éxito y en la que la intérprete expresa su descontento con su ex, Gerard Piqué, de 35 años.

Esta polémica entre ambos ha sido el tema del que más se ha hablado durante los últimos días, y como una forma de responder a la letra de la canción, Piqué se ha dejado ver con un reloj de la marca Casio en una emisión por internet y acudiendo al trabajo en un Twingo, demostrando que no le afectan las palabras de la canción de Shakira.

Shakira no se ha quedado de brazos cruzados tras el éxito de su canción: para celebrarlo ha organizado una fiesta en su casa de Barcelona junto a sus amigos. A modo de provocación hacia la familia de su expareja, la cantante colocó una figura de una bruja en el balcón de su hogar, mirando en dirección a la vivienda de los padres de Piqué. No obstante, desde la publicación del sencillo hasta el pasado martes, la intérprete y su exnovio no se habían visto las caras.

En el mes de junio, la noticia de la separación entre Shakira y Piqué causó gran revuelo entre sus seguidores. Los rumores sobre la infidelidad del exfutbolista catalán con Clara Chía catapultaron la separación.

Desde entonces, la pareja ha sido noticia constante en los medios de comunicación, pero el momento más tenso para ambos fue en el mes de enero, cuando la cantante publicó una canción junto a Bizarrap en la que se dirigía directamente a su exmarido. Esto hizo que el escándalo y la controversia se dispararan, y desde entonces la relación entre los dos se ha mantenido muy tensa.

El exdeportista acudió a lo que alguna vez fue el hogar familiar para recoger a sus dos hijos, Sasha y Milán, de 7 y 9 años respectivamente. Esta vez, Gerard Piqué se ha presentado serio y con una actitud diferente a la de otras veces, en lugar de llegar en un Twingo, lo ha hecho en su coche habitual.

No cabe duda de que ha dejado las bromas a un lado para no tener ningún tipo de desavenencia con la prensa que se encontraba reunida alrededor de la casa de Shakira. El empresario se ha visto en la obligación de no responder a ninguna pregunta y se ha limitado a coger a sus hijos y marcharse.

Gerard Piqué ha esperado unos minutos en la puerta de la casa de la cantante de Barranquilla (no sabemos si a modo de troleo para que aguantara “a la prensa en la puerta”) antes de que ella apareciera, lo cual ha provocado que los periodistas se congregaran en el lugar para interrogarlo sobre su relación con Clara Chía y si la canción de su expareja ha tenido algún efecto en la misma.

El exdeportista ha optado por ignorar las preguntas de los periodistas y se ha limitado a mirar su teléfono móvil, como si deseara que el tiempo pasara más rápido para poder recoger a sus hijos y salir de ahí.