David Bisbal rompe su silencio tras la muerte de su padre y sus primeras palabras dejan a todos sin aliento: «Sabemos que…»

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Cuando lo íntimo se vuelve público.

Hay noticias que, sin necesidad de grandes titulares, atraviesan a mucha gente porque hablan de lo que todos reconocemos: la familia, el paso del tiempo y el cuidado. En torno a figuras conocidas, esas historias se amplifican, pero el fondo sigue siendo el mismo. La atención que despiertan no nace solo de la curiosidad, sino de un espejo colectivo. Por eso, cuando la vida privada se asoma, el interés se vuelve casi inevitable.

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En esos relatos, la fragilidad no se cuenta como un dato, sino como una experiencia compartida. Quien ha visto a un ser querido cambiar con los años entiende el peso de ciertos silencios y de ciertas miradas. También comprende la rutina de acompañar, de insistir, de estar, incluso cuando el reconocimiento se vuelve irregular. Esa mezcla de cariño y desconcierto explica por qué tantas personas se quedan leyendo hasta el final.

Con el tiempo, además, la memoria se convierte en una especie de archivo familiar que todos tratan de proteger. Se conservan fotos, anécdotas, costumbres mínimas, y se rescatan escenas de otra época para que no se borren del todo. A veces, lo que emociona es precisamente eso: la voluntad de sostener una identidad cuando el cuerpo y la mente van por caminos distintos. Y ahí es donde el público deja de ser público y pasa a ser compañía.

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El valor de un nombre propio.

En ese contexto, las palabras dichas a pecho abierto adquieren otra dimensión, porque ponen voz a algo que muchos no saben cómo nombrar. “Nosotros ya nos hemos ido acostumbrado, pero es duro la primera vez que no te reconoce… Se te parte el alma. Empiezas a notar que no conoce ni a sus nietos. Es durísimo”, contó en su día David Bisbal al referirse a la situación en casa. “Ya no me reconoce ni a mí, ni a mi hermana, ni a mi hermano… A veces tampoco a mi madre, que siempre está con ella. Sin embargo, sí que se acuerda de su época de boxeador”, añadió, dejando claro que el vínculo, aunque cambie, no desaparece.

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La noticia concreta llegó el martes 10 de febrero, cuando se confirmó el fallecimiento de José Bisbal Carrillo en Almería a los 84 años. La información, adelantada por medios locales, cayó como un golpe seco entre quienes siguen de cerca la trayectoria del cantante y la historia de su familia. Durante mucho tiempo, el entorno había volcado energías en acompañar a quien fue una referencia del deporte español. Y, aun así, cuando el desenlace llega, nada lo vuelve sencillo.

Nacido en 1941, José Bisbal Carrillo abrió su camino en el boxeo en 1961 y se retiró en 1976, dejando una vitrina difícil de igualar: siete títulos nacionales. Su nombre resonó también por aceptar combates fuera de España cuando no era lo habitual, “mítico el que disputó en Götenborg ante el sueco Jan Persson”, una cita que marcó época en Gothenburg y que acabaría saliendo a su favor en dos ocasiones. Mundo Deportivo lo definió con una frase que retrata estilo y carácter: “Bisbal gustaba a los que saben apreciar al boxeo como noble arte, a quienes agrada la esgrima de buena ley, la habilidad”. En la familia, esa leyenda convivía con una nostalgia íntima que el propio artista verbalizó sin filtros.

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El adiós que se comparte.

“Nunca pude verlo ejercer su profesión de deportista, ya que cuando yo nací, él ya estaba retirado desde hace un tiempo. Me encantaría poder mirar por una mirilla al pasado y verlo triunfar en el ring, ya que cuando toda la gente me habla de lo que representó mi padre en su deporte se me cae la baba, siento un orgullo y una admiración que se me caen las lágrimas de la emoción”, declaró Bisbal en una ocasión. Y es que, más allá de los guantes, quienes lo trataron recuerdan a “Pepe” como alguien con oído y alegría para la música. Participó en espacios radiofónicos y, puertas adentro, dejaba una banda sonora cotidiana: “Lo recuerdo cantando copla y flamenco por los pasillos de nuestra casa. A veces todavía nos arrancamos con alguna copla cuando estamos juntos y se echa unos bailes en nuestras reuniones familiares”, contó el cantante.

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La pérdida deja un hueco evidente en su esposa, María Ferre, y en sus hijos María del Mar, José María y David, además de su nuera, Rosanna Zanetti, muy presente en el ámbito familiar. Ella misma lo resumió en una frase breve y cargada de afecto: “Está como está, pero es un campeón”. Poco después, el cantante eligió el lugar donde suele hablar sin intermediarios y escribió un mensaje de despedida en Instagram. “Papá, hoy te quedas a vivir dentro de mi corazón. Sabemos que allá arriba seguirás siendo un luchador, ganando todos los combates en el cielo”, publicó, acompañado de imágenes en tono sepia de distintas etapas.

Ese texto abrió una cadena inmediata de respuestas y pésames, también desde rostros conocidos. Pastora Soler le envió todo su “cariño”, y a esos mensajes se sumaron Antonio Banderas, Diana Navarro, Isabel Pantoja y la revista ¡Hola!, entre otros. No era solo el duelo de una familia, sino la despedida pública de un hombre con biografía propia. En la última felicitación de cumpleaños, fechada el 1 de diciembre de 2025, el artista también había dejado una estampa muy concreta del padre deportista: “A veces, me lo imagino corriendo por La Molineta o subiendo el Tibidabo de Barcelona, cuidando cada detalle, comiendo su trozo de ternera y sufriendo con el peso antes de la próxima pelea. Echo de menos poder tener una conversación con él. Echo de menos aquellas entrevistas que le hacía, donde decía con una claridad preciosa que él era de Almería”.

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En esa etapa final, José estuvo ingresado en una residencia, con los cuidados necesarios, mientras la familia sostenía el día a día con discreción. En Universo Calleja, el cantante explicó hace un tiempo cómo convivían con ese proceso: “Le haces una analítica y está mejor que todos nosotros. Hasta hace poco él me preguntaba que dónde iba a cantar, y yo le decía que a México, y él me respondía que él había peleado allí. Pero llegó un momento que no se acordaba ni de sus nietos”, compartió. Desde que se conoció el fallecimiento, las redes sociales se han llenado de comentarios, mensajes de apoyo y recuerdos, mezclando pésame, admiración y cariño hacia la familia.

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