Así era Iván Sanz, fallecido junto a su mujer y dos hijos: hace un año falleció también su padre

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Una tragedia que deja de luto al sector del vino

La viticultura española atraviesa uno de sus días más tristes tras el fatal accidente de tráfico en el que han perdido la vida Iván Sanz Cid, su esposa y dos de sus hijos, de 17 y 14 años. El siniestro, ocurrido en la autovía A-67, a la altura del municipio palentino de Herrera de Pisuerga, ha provocado una enorme conmoción tanto entre sus allegados como en el conjunto del sector vinícola. En el vehículo también viajaba una niña de nueve años, hija del matrimonio, que logró sobrevivir y fue trasladada en helicóptero al Hospital Universitario de Burgos, donde fue intervenida de las graves lesiones sufridas. Mientras familiares y amigos intentan asimilar la tragedia, la Guardia Civil continúa investigando las circunstancias exactas que rodearon el accidente, sin descartar hipótesis como un posible episodio de somnolencia o una distracción al volante durante el viaje de regreso desde Cantabria.

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La pérdida del responsable de una de las bodegas más emblemáticas

La noticia ha sacudido especialmente a la Ribera del Duero, donde Dehesa de los Canónigos se ha consolidado durante décadas como una de las bodegas de mayor prestigio y reconocimiento. Iván Sanz Cid había asumido recientemente el liderazgo de la empresa familiar tras el fallecimiento de su padre, Luis Sanz, ocurrido en mayo del año anterior a los 85 años. La continuidad del proyecto representaba el relevo natural de una familia que había dedicado gran parte de su vida al cultivo de la vid y a la elaboración de vinos de calidad, convirtiendo la bodega en una referencia tanto dentro como fuera de España.

Un legado construido durante generaciones

La historia de Dehesa de los Canónigos está estrechamente ligada a la familia Sanz Cid. Luis Sanz y María Luz Cid fueron los impulsores de un proyecto que comenzó con enormes sacrificios. Después de que la finca familiar, propiedad de los Cid desde 1931, fuera vendida a finales de los años sesenta, ambos decidieron recuperarla mediante préstamos y un importante esfuerzo económico. Aquella apuesta por volver a trabajar la tierra acabaría dando origen a una de las firmas más prestigiosas de la denominación de origen Ribera del Duero. Tras años vendiendo sus cosechas a otras bodegas, entre ellas Vega Sicilia, en 1989 decidieron elaborar y comercializar sus propios vinos, iniciando una etapa de crecimiento que consolidó el nombre de la empresa.

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Una filosofía basada en la calidad y el respeto por la viña

Más allá del éxito comercial, la familia siempre defendió una manera de entender la viticultura basada en el cuidado del viñedo por encima de cualquier otra consideración. Esa filosofía quedó resumida en el lema: “Antes uvas que cubas”, una frase que sintetizaba la importancia de priorizar la calidad de la materia prima frente a los ritmos del mercado o las exigencias de producción. Ese modelo de trabajo fue heredado por la segunda generación, que mantuvo intactos los principios transmitidos por los fundadores y continuó apostando por una producción marcada por la excelencia y el respeto por los tiempos naturales del cultivo.

El relevo generacional y la expansión internacional

Ingeniero técnico agrícola y formado en dirección de empresas, Iván Sanz aportó una visión moderna al negocio familiar sin renunciar a la tradición. Junto a su hermana Belén Sanz, responsable de la dirección técnica y enológica, formó un equipo que logró combinar la estrategia empresarial con el cuidado del viñedo. Gracias a su experiencia y a la formación adquirida en Estados Unidos, impulsó la internacionalización de la marca, consiguiendo que los vinos de Dehesa de los Canónigos llegaran a más de una veintena de países y reforzando el prestigio internacional de una firma ya consolidada dentro del panorama vinícola español.

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Una bodega abierta a la sociedad

Con el paso de los años, las instalaciones rehabilitadas de la bodega se convirtieron en escenario habitual de actos culturales y jornadas de apadrinamiento de la vendimia, en las que participaron numerosas personalidades de distintos ámbitos. Entre quienes han colaborado con la firma figuran nombres conocidos como Pepe Ribagorda o Carlos Sobera. Además de su actividad empresarial, Dehesa de los Canónigos también destacó por su compromiso solidario, colaborando con diferentes entidades y proyectos destinados a apoyar la investigación y la lucha contra diversas enfermedades, reforzando así su implicación con la sociedad más allá del mundo del vino.

Una tragedia que deja una profunda huella

La muerte de Iván Sanz Cid, junto a su esposa y dos de sus hijos, supone un golpe devastador para una familia profundamente vinculada al desarrollo de la Ribera del Duero y para todo el sector vitivinícola. Mientras continúa la investigación para esclarecer las causas del accidente, las muestras de dolor y apoyo se suceden entre profesionales, instituciones y personas cercanas a una saga que dedicó su vida al vino y a la tierra. El legado construido durante décadas permanece como testimonio de una historia de esfuerzo, dedicación y pasión por la viticultura que ahora queda marcada para siempre por una tragedia irreparable.

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