
Lidia Santos, la conocida camarera y modelo malagueña de First Dates, cambió anoche su habitual papel en el restaurante para sentarse al otro lado y convertirse, por primera vez, en una de sus comensales. Su cita fue Cristian, un soltero chileno que ya se había fijado en ella días atrás, cuando acudió al programa para conocer a otra chica. Como aquella cita no terminó de funcionar, Cristian decidió dejar un mensaje para Lidia y pedirle una oportunidad. Ella aceptó de inmediato.
Flores, tacones y un comienzo prometedor
El encuentro arrancó con muy buenas sensaciones. Cristian recibió a Lidia con un ramo de flores y completamente vestido de negro, precisamente el color que más le gusta a la malagueña. «Me he derretido», confesó ella nada más verlo. Lidia reconoció que acudía algo nerviosa, aunque también muy ilusionada: «¿Sabes lo difícil que es ponerme un tacón y tener a un hombre más grande que yo? Para mí, es un sueño». Además, dejó claras sus intenciones desde el principio: «A mí me gusta y, cuando alguien me gusta, voy a por ello».
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A lo largo de la cena, los dos fueron encontrando distintos puntos en común. Cristian contó que tiene un hijo con su expareja y que no descarta formar en el futuro una familia más grande. Lidia, que lleva un año sin pareja porque decidió dedicar ese tiempo a conocerse mejor, sorprendió a su acompañante al bromear con que tenía tres hijos. Sin embargo, poco después aclaró que todo era una broma y que en realidad no tiene ninguno. El baile también apareció como una de sus aficiones compartidas. «Echo de menos que un hombre me coja en brazos», aseguró ella, encantada con la diferencia de altura entre ambos.
La conversación se vuelve más íntima
La charla avanzó hacia cuestiones más personales y Lidia habló abiertamente sobre la importancia que tiene para ella el contacto físico dentro de una relación. «Soy muy enamoradiza pero si no me das lo que necesito, me desenamoro, soy una persona de contacto físico… Me considero sexual, cuando estoy en pareja, el sexo es vida». Cristian se mostró de acuerdo con su planteamiento: «Yo también y ahora que estoy en forma más. Creo que es fundamental». La única diferencia apareció al valorar el peso que tiene el sexo en una relación: mientras él lo situó en un 50%, Lidia elevó la cifra hasta el 80%.

Pero fue otra confesión de Cristian la que pilló completamente por sorpresa a Lidia. El chileno explicó que en el pasado había experimentado y mantenido relaciones con hombres: «He experimentado, he tenido épocas de experimentar mi sexualidad. La gente piensa que un hombre varonil no puede experimentar con su sexualidad, pero estamos en el siglo XXI. Creo que ahora es el momento».
Una confesión que sorprendió a Lidia
La malagueña reconoció abiertamente que aquella revelación le había desconcertado. «Me ha chocado un poco que me haya dicho que ha tenido relaciones con hombres. Yo lo respeto totalmente, pero me ha chocado», explicó. Después, Lidia aprovechó un momento para reunirse con sus compañeras en el baño y compartir con ellas sus impresiones sobre lo que acababa de contarle su cita.
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Pese a ese momento de sorpresa, la conexión entre ambos no desapareció. La noche terminó con los dos bailando salsa en el reservado, donde Cristian pudo demostrar sus dotes para el baile. Lidia, entre risas, admitió cómo le estaba afectando la situación: «Me pongo tontita». Y añadió: «Me he puesto nerviosa, me ha entrado un pellizquito, un poquito tontita me pongo».
Una segunda cita lejos de las cámaras
Cuando llegó el momento de decidir si querían continuar conociéndose fuera del restaurante, los dos coincidieron en que sí y apostaron por tener una segunda cita sin las cámaras de por medio. Lidia volvió a hacer referencia a una de las características físicas que más le habían llamado la atención de Cristian: «Al ser tan alta, me hace ilusión que me cojan en brazos».
Y dicho y hecho. La pareja abandonó el restaurante con Cristian llevando a Lidia en brazos, mientras ambos se disponían a descubrir si la conexión surgida durante su primera cita podía convertirse en algo más.