Los Javis ya no ocultan su «reconciliación»

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La historia personal y profesional de Javier Calvo y Javier Ambrossi ha entrado en una nueva etapa después de que el pasado mes de noviembre se hiciera pública su ruptura sentimental tras trece años de relación. Una separación que, desde el primer momento, estuvo marcada por una circunstancia especialmente importante: el final de su relación como pareja no supuso el final de su vínculo profesional ni de la estrecha relación que ambos habían construido durante años. De hecho, los dos cineastas decidieron continuar adelante con todos los compromisos que tenían en común y mantener su colaboración creativa, demostrando que su historia podía transformarse sin necesidad de desaparecer. Esta nueva realidad ha quedado especialmente patente durante los últimos meses, en los que han seguido apareciendo juntos vinculados a sus proyectos y han continuado trabajando codo con codo. Entre esos proyectos destaca La bola negra, una película que les ha permitido volver a compartir una importante alegría profesional al conseguir el premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes 2026.

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La noticia de su ruptura provocó una gran expectación y, como suele ocurrir cuando una pareja conocida decide poner fin a una relación de tantos años, durante las primeras semanas surgieron numerosas informaciones y especulaciones sobre lo que había ocurrido entre ellos y sobre sus respectivas vidas sentimentales. Calvo y Ambrossi, sin embargo, optaron por afrontar públicamente la situación desde una posición diferente, tratando de explicar que no había por qué convertir el final de una relación sentimental en la desaparición de todos los vínculos construidos durante más de una década. Ambos hablaron de la necesidad de «normalizar» la nueva realidad que comenzaban a vivir y dejaron claro que, aunque sus caminos fueran distintos en el terreno privado, querían conservar lo que tenían en común. En ese contexto, también señalaron que seguirían teniendo «espacios de amistad común», una expresión que resumía la intención de ambos de preservar una relación cercana pese al cambio que suponía dejar de ser pareja.

Una ruptura que, según ellos, venía de antes

Con el paso del tiempo también aparecieron informaciones que situaban el comienzo de la crisis en 2024. Según aquellas versiones, la ruptura no habría sido una decisión repentina, sino el resultado de un proceso en el que ambos intentaron encontrar una solución a las dificultades que atravesaba su relación. Durante un tiempo, habrían tratado de superar esos problemas y recomponer su vida en común, aunque finalmente terminaron asumiendo que continuar como pareja ya no era posible. La revista ¡HOLA! llegó a explicar entonces que la decisión les había resultado especialmente complicada y que ambos necesitaron tiempo para aceptar el nuevo escenario y decidir cómo gestionarlo públicamente. «Les costó mucho tomar la decisión y dar ese paso. Todo estaba claro antes del mes de julio, pero hasta tiempo más tarde no se sentaron a valorar la forma de gestionarlo», aseguró entonces la publicación.

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Ahora, varios meses después de que aquella ruptura se conociera públicamente, los propios protagonistas han ofrecido una visión mucho más personal de cómo están viviendo esta etapa. En una entrevista concedida al periódico El País con motivo de la promoción de La bola negra, Javier Calvo y Javier Ambrossi han hablado abiertamente de su situación actual y de la manera en la que el cambio en su relación sentimental ha afectado a su trabajo. La conversación, firmada por la periodista Elsa Fernández-Santos, permite conocer una perspectiva diferente a la que había predominado durante las primeras semanas posteriores a la separación. Y una de las principales conclusiones que deja es que la ruptura no ha significado necesariamente un empeoramiento de su relación profesional. De hecho, según explica Ambrossi, habría sucedido precisamente lo contrario.

Ambrossi sorprende al explicar cómo trabajan ahora

La pregunta sobre si ahora les resulta más difícil mantener sus compromisos profesionales después de haber dejado de ser pareja recibió una respuesta especialmente significativa por parte de Javier Ambrossi. El cineasta reconoció que, contra lo que podría parecer desde fuera, la separación ha permitido establecer una frontera más clara entre el trabajo y la vida personal. «justo lo contrario», respondió al ser preguntado por esta cuestión. A partir de ahí, explicó que durante los años en los que fueron pareja existía una mezcla constante entre las diferentes facetas de su vida y que esa situación podía terminar afectando tanto al plano personal como al profesional. «Hemos mejorado porque antes estábamos empañando toda nuestra vida personal con el trabajo y no había espacio para el crecimiento. Y ahora, cuando vamos a currar, nos ponemos a currar y ya. Nos separamos a mitad del rodaje y fue difícil. Aún hoy sigue siendo difícil porque yo creía que íbamos a estar juntos para siempre. Pero cuando te das cuenta de que no puedes seguir, abrir la puerta es lo mejor que te puede pasar. Ya no somos pareja, pero somos familia. Todo ha mejorado y le quiero muchísimo más desde un lugar más sano», aseguraba el hermano de Macarena.

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Sus palabras muestran que el proceso no ha sido sencillo y que la decisión de poner fin a una relación de trece años ha implicado necesariamente un periodo de adaptación. Especialmente porque, como reconoce el propio Ambrossi, durante mucho tiempo creyó que permanecerían juntos para siempre. La separación, por tanto, no se presenta como un episodio completamente cerrado ni como algo que no haya dejado dificultades emocionales, sino como una transformación que todavía están atravesando. Al mismo tiempo, sus declaraciones apuntan a que ambos han encontrado una manera diferente de relacionarse que les permite conservar una parte esencial del vínculo que construyeron juntos. El concepto de familia ocupa ahora un lugar central en esa nueva relación, mientras que el vínculo sentimental ha quedado atrás.

«Ya no somos pareja, pero somos familia»

Precisamente esa frase se ha convertido en una de las declaraciones más reveladoras de Ambrossi sobre la situación que atraviesan actualmente. «Ya no somos pareja, pero somos familia», afirma el cineasta, dejando claro que la ruptura no ha borrado los años compartidos ni el profundo afecto que continúa existiendo entre ambos. Su explicación también refleja una diferencia importante entre la relación que tenían antes y la que mantienen ahora: el cariño permanece, pero se desarrolla desde un lugar que él considera más saludable. «Todo ha mejorado y le quiero muchísimo más desde un lugar más sano», añade. En sus palabras existe una idea que ambos parecen compartir: la distancia entre la vida personal y el trabajo les ha permitido recuperar espacios individuales que antes estaban mucho más mezclados.

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La situación resulta especialmente llamativa por la naturaleza de la relación que han construido profesionalmente. Calvo y Ambrossi no solamente compartieron una vida sentimental durante más de una década, sino que también desarrollaron juntos una trayectoria creativa que les convirtió en una de las parejas profesionales más reconocibles del panorama audiovisual español. Su colaboración ha continuado después de la ruptura y La bola negra representa precisamente uno de los ejemplos más destacados de esa continuidad. El reconocimiento obtenido en Cannes 2026 demuestra que, pese al cambio experimentado en su vida privada, su capacidad para trabajar juntos continúa intacta y ambos siguen siendo capaces de construir proyectos compartidos desde una nueva posición.

Más admiración y menos competición

Javier Calvo también quiso aportar su propia visión sobre esta nueva etapa y explicó que ahora ambos tienen la posibilidad de crecer de una manera más individual. Según sus palabras, cada uno puede «enriquecerse por su lado» y avanzar, algo que parece haber contribuido a modificar también la forma en la que se miran profesionalmente. La separación, en este sentido, no habría supuesto una pérdida de admiración, sino una transformación de la misma. «Hay más admiración y menos competición», añadía Calvo. La frase resume otro de los cambios que los dos perciben después de dejar atrás su relación sentimental: al desaparecer determinadas dinámicas propias de una pareja, pueden contemplar con mayor distancia el trabajo y las capacidades del otro.

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Ambrossi profundizaba todavía más en esa idea al explicar que ahora se encuentran en una situación en la que pueden reconocer con mayor libertad las virtudes del otro. «Estamos más relajados, vemos las cosas buenas y nos las decimos porque ya no sientes que estés enganchado a nada», apuntaba. La nueva relación parece construirse, por tanto, sobre una mayor libertad personal y una admiración más consciente, sin que eso implique que el proceso haya sido fácil. Ambos han reconocido que la separación fue complicada y que todavía puede resultar difícil en determinados momentos, pero también transmiten la sensación de haber encontrado una forma de relacionarse que les permite seguir formando parte de la vida del otro sin mantener las mismas expectativas que existían cuando eran pareja.

Una nueva etapa que también se refleja en su trabajo

La trayectoria reciente de Los Javis sirve como ejemplo de que la ruptura sentimental no ha significado una ruptura creativa. Mientras su vida privada se reorganizaba, ambos continuaron vinculados a sus proyectos profesionales y siguieron defendiendo una colaboración que ha formado parte esencial de sus carreras. El éxito de La bola negra, reconocida en Cannes 2026 con el premio a Mejor Dirección, se produce precisamente en este contexto de transformación personal. El proyecto les ha permitido demostrar que pueden seguir trabajando juntos mientras afrontan una nueva etapa en sus vidas, algo que hace unos meses podía parecer mucho más complicado debido a la atención generada por su separación.

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La conversación mantenida con El País deja así una imagen muy diferente de la que podría esperarse después de una ruptura de estas características. Lejos de presentar el final de su relación como una desaparición del vínculo, Calvo y Ambrossi hablan de una transformación y de la posibilidad de conservar aquello que consideran importante. Siguen siendo compañeros profesionales, amigos y, en palabras de Ambrossi, familia. La diferencia está en que ahora intentan desarrollar esos vínculos desde espacios separados, permitiendo que cada uno tenga su propio recorrido y que la relación entre ambos no dependa de continuar siendo una pareja sentimental.

Después de trece años juntos, ambos han tenido que aprender a convivir con una realidad diferente a la que habían imaginado. Ambrossi reconoce que pensaba que permanecerían juntos para siempre, mientras que ahora considera que aceptar que la relación no podía continuar fue también una manera de abrir una nueva puerta. Calvo, por su parte, destaca el crecimiento individual y el cambio en la manera de admirarse mutuamente. Y ambos coinciden en algo fundamental: la ruptura ha cambiado su relación, pero no ha conseguido romper el vínculo que los une. Su historia continúa, aunque desde un lugar distinto, y sus recientes declaraciones muestran que están intentando convertir ese cambio en una oportunidad para relacionarse de una manera más sana y equilibrada.

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