Muere Antonio Gallardo, un joven periodista de 24 años atropellado en Menorca: su familia pide respeto
Antonio Gallardo tenía solo 24 años y acababa de iniciar su trayectoria profesional en el mundo del periodismo. Su vida se truncó de forma repentina durante la madrugada, cuando fue atropellado en la vía de acceso al Aeropuerto de Menorca después de haber salido con varios amigos a una discoteca próxima a la terminal.
El joven pertenecía a la familia Gallardo, fundadora de los laboratorios Almirall, y mantenía desde hacía años una estrecha relación con Menorca, donde acostumbraba a pasar parte del verano.
Según recoge Diari de Menorca, aquella noche había salido con un grupo de amigos que, en un momento determinado, dejaron de verlo. Al comprobar que no aparecía, comenzaron a buscarlo e incluso se desplazaron hasta la vivienda familiar por si hubiera regresado por su cuenta.
Horas más tarde conocieron la peor noticia: Antonio había fallecido tras ser atropellado por un taxi en la calzada de acceso al aeropuerto.

Su entorno pide que se recuerde a la persona que había detrás
Tras el accidente comenzaron a circular distintas versiones y comentarios sobre lo ocurrido. Ante esa situación, personas cercanas a la familia han querido pedir prudencia y respeto.
«No era un bulto en la calzada, se ha muerto una persona», señalaron desde su entorno a Diari de Menorca.
La familia admite que Antonio había bebido aquella noche, pero rechaza otras especulaciones sobre su comportamiento antes del atropello. También aclara que no tenía intención de tomar ningún vuelo, ya que se encontraba en la isla pasando unos días junto a sus padres.
Quienes lo conocían lo describen como un joven reservado, trabajador y algo despistado, con una vida normal y muchos proyectos por delante.
Una carrera que apenas comenzaba
Antonio había estudiado Periodismo y Comunicación Corporativa en Blanquerna, Universitat Ramon Llull.
A pesar de su corta edad, ya había dado sus primeros pasos en distintos medios y departamentos de comunicación. Realizó prácticas en El Periódico de Catalunya, Mundo Deportivo y en el área de comunicación del Hospital Vithas de Madrid.
También había colaborado con la revista musical Ruta 66.
En su perfil profesional se definía como un apasionado de la música, el motor, la cultura y la política. Sus allegados destacan además su interés por la fotografía y la mecánica.

Menorca era también parte de su vida
Aunque era natural de Barcelona, Antonio mantenía una relación muy especial con Menorca. Había pasado numerosos veranos en la isla y su familia asegura que era un lugar profundamente ligado a su infancia y juventud.
Su muerte ha dejado completamente destrozados a sus padres, a su hermana y a sus amigos más cercanos, que ahora afrontan una pérdida inesperada y difícil de asumir.
Por el momento no ha trascendido si la familia emprenderá acciones legales relacionadas con las circunstancias del atropello. La investigación deberá esclarecer qué ocurrió exactamente en los minutos previos al accidente.
Mientras tanto, quienes compartieron su vida con Antonio insisten en una petición: que no se le recuerde únicamente por la forma en la que murió. Detrás de la tragedia había un joven periodista de 24 años, con inquietudes, aficiones y una carrera profesional que apenas acababa de comenzar.