DEP: Fallece con solo 48 años Ernesto Paredano, vuela alto

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Fallece por sorpresa Ernesto Paredano, un compositor asturiano que dejó huella en el cine y el teatro

La música asturiana y el mundo audiovisual despiden a Ernesto Paredano, compositor y músico nacido en Castrillón que falleció de manera inesperada en Santo Domingo, ciudad en la que llevaba años establecido. Su muerte, ocurrida cuando contaba únicamente 48 años, ha provocado una profunda conmoción entre familiares, amigos, compañeros de profesión y quienes siguieron de cerca una trayectoria marcada por la creatividad y la experimentación sonora. La noticia sorprendió tanto en Asturias como en República Dominicana, donde había desarrollado buena parte de su carrera durante los últimos años. Tras conocer el fallecimiento, sus padres, la escritora Esther García y el antiguo director de la Banda de Gaitas de Castrillón, Ernesto García, viajaron hasta la isla caribeña con el objetivo de gestionar la repatriación de sus restos mortales.

Una trayectoria consolidada en las bandas sonoras

Paredano construyó una carrera especialmente ligada al universo de las bandas sonoras, convirtiéndose en uno de los compositores asturianos con mayor presencia en producciones cinematográficas y audiovisuales. Su firma musical puede encontrarse en películas, documentales y cortometrajes como “Two for the Girl”, “Aqueronte”, “Biblioteca Nacional de España: La memoria del mañana”, “Siboney”, “The Covered Human”, “El sitio de los sitios”, “They Buried”, “La Cigüeña”, “Pérez Rodríguez y Lacuna”, entre otros trabajos que evidencian la amplitud de registros que dominaba. Su capacidad para crear atmósferas sonoras adaptadas a cada historia hizo que directores y productores confiaran en él para dar identidad musical a proyectos de muy distinta naturaleza.

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Premios que reconocieron su talento

El reconocimiento a su trabajo no tardó en llegar. Además de consolidarse en el ámbito cinematográfico, Ernesto Paredano desarrolló una destacada labor en el teatro, disciplina en la que también recibió importantes distinciones. En 2014 obtuvo el premio “Oh!” a la mejor banda sonora por el espectáculo “Mis dedos tocan los días que pasan”, un galardón que confirmó el prestigio que había alcanzado dentro de la escena cultural asturiana. Años más tarde, en 2019, volvió a ser premiado al conseguir el “Gava” gracias a la música de la película “Enterrados”, dirigida por Luis Trapiello, una producción rodada en Asturias y centrada en el mundo de la minería. Estos reconocimientos reflejan una carrera caracterizada por la calidad artística y la constante búsqueda de nuevas formas de expresión.

Los primeros pasos de una carrera singular

Su primera grabación vio la luz en 2007 bajo el título “Alebrix”, un proyecto especialmente significativo por su componente familiar y artístico. En aquella obra puso música a tres poemas escritos por su madre, la escritora Esther García, transformándolos en canciones interpretadas por el barítono David Menéndez. Precisamente el cantante reconoció haber recibido con enorme tristeza la noticia del fallecimiento del compositor, recordando la estrecha colaboración que ambos mantuvieron y el talento de un creador que siempre apostó por propuestas originales alejadas de los caminos convencionales.

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De la gaita a la investigación del patrimonio sonoro

Aunque sus primeros pasos musicales estuvieron muy vinculados al mundo de la gaita asturiana, Ernesto Paredano fue ampliando progresivamente sus horizontes creativos hasta adentrarse en la investigación etnográfica. Recorrió pueblos, aldeas y brañas con el propósito de registrar sonidos, voces e instrumentos tradicionales que corrían el riesgo de desaparecer con el paso del tiempo. Ese trabajo de documentación permitió conservar un valioso patrimonio sonoro y se convirtió, además, en una fuente constante de inspiración para sus composiciones. Su interés por la memoria acústica del territorio fue una de las características que definieron su personalidad artística.

Una forma única de entender la música

A lo largo de su carrera, Paredano desarrolló un lenguaje propio en el que convivían el piano, la electrónica, las grabaciones de campo y el procesamiento digital del sonido. Defendía una visión abierta de la creación musical, convencido de que cualquier sonido podía transformarse en música, desde el rumor del viento hasta la voz anónima de una persona o el ambiente cotidiano de un paisaje. Esa filosofía lo llevó a experimentar constantemente y a construir composiciones que iban mucho más allá de los esquemas tradicionales, combinando tecnología, sensibilidad artística y una profunda curiosidad por el entorno.

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Un legado que permanecerá

La desaparición de Ernesto Paredano deja un importante vacío en el panorama cultural, pero también un legado que seguirá vivo a través de sus composiciones, sus investigaciones y las numerosas producciones audiovisuales en las que participó. Su capacidad para encontrar belleza en los sonidos más inesperados y convertirlos en piezas musicales originales hizo de él un creador singular, respetado tanto por sus colegas como por quienes disfrutaron de su obra. Asturias pierde a uno de sus compositores más personales, mientras que el mundo de la música y del cine conserva una trayectoria que seguirá siendo referencia para futuras generaciones de artistas.

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