La cesta de la compra sigue disparándose y obliga a los consumidores a buscar alternativas para ahorrar

La inflación continúa siendo una de las principales preocupaciones para millones de familias españolas. Aunque el ritmo de crecimiento de los precios ha mostrado algunas variaciones en los últimos meses, la realidad es que llenar el carrito del supermercado cuesta hoy bastante más que hace apenas un año. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios han aumentado cerca de un 3% en los últimos doce meses, una situación que ha reducido el poder adquisitivo de muchos hogares y ha obligado a los consumidores a vigilar con lupa cada euro que gastan. Cada vez son más quienes comparan establecimientos, buscan ofertas o apuestan por marcas blancas con el objetivo de mantener controlado el presupuesto mensual destinado a alimentación y productos básicos.
Los huevos, entre los productos que más se han encarecido
Dentro de los alimentos que han experimentado mayores subidas de precio destacan los huevos. Este producto esencial en la alimentación de muchas familias ha registrado un incremento del 22,5% en apenas un año, convirtiéndose en uno de los artículos que más han notado los consumidores en sus visitas al supermercado. Actualmente, el coste por kilo supera ampliamente los tres euros, una cifra que hasta hace relativamente poco parecía difícil de imaginar. Este encarecimiento ha provocado que muchos compradores presten especial atención a las diferencias de precio entre cadenas para intentar encontrar la opción más económica.
La comparación que ha despertado el interés de miles de consumidores
Con el objetivo de comprobar qué supermercado ofrece mejores precios en productos cotidianos, la creadora de contenido conocida como La Vale Gangas decidió realizar un experimento práctico. La influencer visitó dos de las cadenas más populares de España, Mercadona y Lidl, para adquirir una selección similar de productos y comparar posteriormente el importe final de la compra. «Voy a coger entre 10 y 15 productos. La idea es ver la diferencia de precio», explica durante el vídeo en el que documenta toda la experiencia. Su intención era averiguar si realmente existen diferencias significativas entre ambas cadenas o si la percepción de ahorro depende únicamente de productos concretos.
La sorpresa llega al comparar el precio de los huevos
Uno de los productos analizados fueron los huevos de tamaño L, una referencia habitual en muchas cocinas. Durante su visita a Lidl, La Vale Gangas encontró paquetes de seis unidades por 1,75 euros. Al adquirir dos envases, el coste total de una docena ascendía a 3,50 euros. Sin embargo, al llegar a Mercadona descubrió que una docena de huevos de características similares tenía un precio de 3,20 euros. La diferencia no es enorme, pero sí suficiente para que Mercadona resulte más económico en este producto concreto. «Aquí está un poco más económico», comenta mientras muestra el precio en el lineal.
Mercadona gana en huevos, pero no en todos los productos
Aunque los huevos favorecen a Mercadona en esta comparativa, el análisis completo demuestra que cada supermercado presenta ventajas en determinadas categorías. Algunos productos de alimentación muestran diferencias mínimas de apenas unos céntimos, mientras que otros reflejan variaciones más notables. Esta situación confirma que elegir una cadena u otra puede depender de los artículos que cada consumidor incluya habitualmente en su cesta de la compra. No existe un ganador absoluto en todas las categorías, algo que se aprecia claramente al revisar el listado completo elaborado por la creadora de contenido.
Así quedó la compra realizada en Lidl
En Lidl, la cesta incluyó una selección de productos básicos y de consumo frecuente. El rollo de papel de cocina tuvo un precio de 2,79 euros, las espinacas costaron 1,25 euros, los huevos sumaron 3,50 euros por una docena, mientras que la barra de pan alcanzó los 0,45 euros. El queso tuvo un coste de 2,35 euros, dos paquetes de raviolis ascendieron a 3,98 euros y el jamón serrano se situó en 3,55 euros. A ello se añadieron yogures por 1,29 euros, café por 3,65 euros, pasta de dientes por 2,55 euros y tomate triturado por 0,51 euros. La suma de todos los artículos dio como resultado una compra completa valorada en 25,97 euros.
Los precios registrados en Mercadona
La misma comparación realizada en Mercadona arrojó resultados ligeramente distintos. Las espinacas costaban 1,30 euros, los huevos 3,20 euros la docena y la barra de pan alcanzaba los 0,50 euros. El queso aparecía con un precio notablemente inferior, situándose en 1,70 euros, mientras que los raviolis sumaban 4 euros. El jamón serrano ascendía a 4,10 euros y los yogures bajaban hasta 1 euro. El café era más caro, con un importe de 4,25 euros, mientras que la pasta de dientes resultaba más económica, quedándose en 1,96 euros. Por su parte, el tomate triturado tenía un coste de 0,60 euros. Según explicó la propia creadora de contenido, el precio final también incluía el papel de cocina para poder realizar una comparación equilibrada.
Menos de medio euro separa a ambos supermercados
Una vez revisados todos los artículos, llegó el momento de conocer el resultado definitivo. Contra lo que muchos usuarios podían esperar, la diferencia fue mínima. La compra realizada en Lidl alcanzó un importe total de 25,97 euros, mientras que la de Mercadona se situó en 26,35 euros. Esto significa que apenas 38 céntimos separaron a ambos supermercados en una cesta compuesta por productos muy habituales. El resultado demuestra que, al menos en esta comparativa concreta, ninguna cadena logra imponerse claramente a la otra en términos de ahorro global.
Las diferencias aparecen en categorías específicas
Más allá del resultado final, La Vale Gangas destacó que existen categorías donde las diferencias son más evidentes. Según explicó, los productos relacionados con la higiene personal y la limpieza presentan precios más competitivos en Mercadona. Un ejemplo claro es la pasta de dientes, que en esta comparación resultó sensiblemente más barata que en Lidl. Sin embargo, otros productos como el jamón serrano juegan a favor de la cadena alemana, donde el precio fue inferior. Estas variaciones hacen que la elección del supermercado ideal dependa en gran medida de los hábitos de compra de cada consumidor.
La conclusión: comparar sigue siendo la mejor herramienta para ahorrar
La experiencia compartida por la creadora de contenido pone de manifiesto una realidad que muchos consumidores ya conocen: no existe una única cadena que sea siempre la más barata. Algunos productos pueden encontrarse a mejor precio en Mercadona, mientras que otros resultan más económicos en Lidl. Por ello, quienes buscan maximizar el ahorro continúan recurriendo a la comparación de precios, las promociones y las marcas blancas. En un contexto de encarecimiento generalizado de la cesta de la compra, analizar dónde conviene adquirir cada producto se ha convertido en una estrategia cada vez más habitual para millones de familias españolas.