Miguel Ángel Revilla: político, tertuliano y provocador de sonrisas.
Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria y fundador del Partido Regionalista de Cantabria, lleva años combinando su perfil político con una presencia televisiva que no deja indiferente. Conocido por su tono directo, su espíritu campechano y su amor por las anchoas, se ha convertido en un habitual de los platós. Este sábado volvió a sentarse en el sofá de LaSexta Xplica, donde protagonizó un momento que pocos esperaban.

Durante la emisión, Revilla recibió una llamada que interrumpió brevemente la entrevista. El presentador, José Yélamo, se lo tomó con humor, recordando que no era la primera vez que el exmandatario recibía una llamada en directo. «Esto es la segunda vez que pasa en directo», comentó, rememorando una anterior interrupción por parte de la hija del político.
Sin embargo, esta vez el tono era más serio: “Era mi abogado”, explicó Revilla, justo después de atender el teléfono. Yélamo, sin perder la ocasión de bromear, le soltó: «Mira que te he dicho cuando has hablado de Rato que te ibas a meter en un lío y te vas a buscar otra demanda».
Del susto al chiste.
Lejos de incomodarse, Revilla llamó a su abogado en directo para saber qué ocurría. Con naturalidad, le preguntó: “¿Por qué me llamas? ¿No me estás viendo? Menos mal”. La respuesta provocó una ola de risas en el plató, incluyendo a Yélamo, que no podía ocultar la gracia del momento.
Revilla llama en directo al abogado de su querella con el Emérito#XplicaLaTrama pic.twitter.com/o8rHXctR0T
— laSexta Xplica (@laSextaXplica) July 26, 2025
Tras colgar, el presentador respiró aliviado: “Menos mal que no nos está viendo. Nos podemos quedar tranquilos, no era por nada preocupante, ¿no?”. Revilla, fiel a su estilo, soltó una ocurrencia que arrancó nuevas carcajadas: “Podía darme la noticia de que el fugado (Juan Carlos I) me ha retirado la demanda. Me ha dicho que estaba en una cena”.
Pero la cosa no acabó ahí. El teléfono del cántabro volvió a sonar dos veces más durante la noche, alimentando la ya habitual anécdota de que en cada aparición televisiva le espera alguna interrupción inesperada.
Mentiras con título.
Más allá de los momentos cómicos, Revilla también aprovechó su intervención para cargar contra los políticos que inflan o falsifican sus currículums. Lo considera un asunto de gran importancia: «Qué afán de aparentar lo que uno no es. Hay gente que cambia hasta la edad», señaló. Aunque, con un toque de autocrítica, confesó: “Lo hago para ir preparándome ya”, refiriéndose a que dice tener 83 años cuando en realidad tiene 82.
No obstante, quiso matizar que el problema no es la falta de títulos académicos, sino la falta de honestidad y experiencia real. “Yo no digo que para dedicarse a la política haya que tener un título, porque conozco gente con dos carreras pero sin sentido común”, argumentó. Para él, lo esencial es tener un recorrido vital y profesional que respalde las decisiones públicas. «Lo fundamental es tener currículum. Eso sí que debería ser una exigencia, el qué has hecho antes», sentenció, dejando claro que la política debería estar reservada a quienes tienen algo que aportar más allá del discurso.
La exigencia de credibilidad.
Revilla no se mordió la lengua al señalar una tendencia preocupante: “A la política española está llegando mucho pelota, pero gente de currículum nada”. Criticó duramente a quienes mienten en su hoja de vida, asegurando que esa falta de integridad se traslada fácilmente a otros ámbitos.
Según él, un político que empieza su carrera pública falseando datos no merece la confianza de la ciudadanía. «Una persona que miente en su currículum, que es capaz de poner lo que no es, no puede estar en política. No es creíble, porque si miente en eso, puede mentir en casi todo», apuntó con contundencia.
Por eso, dejó clara su postura sobre cómo actuar ante estos casos: «Si se demuestra que cualquiera ha puesto lo que no son, que se vayan a casa todos, de cualquier partido político». Para Revilla, la confianza pública es un bien demasiado valioso como para permitir que se base en mentiras.