Un plató lleno de emociones.
Las imágenes del rey emérito junto a Bárbara Rey, publicadas en una revista holandesa, han reavivado un tema que durante años fue un secreto a voces. Este acontecimiento destapó una nueva serie de audios donde el propio monarca se pronunciaba sobre el estado de su relación con la reina Sofía. Apenas unos días después de la polémica, este martes, 8 de octubre, el programa ‘Ni que fuéramos Shhh’ abordará los repetidos desplantes de Juan Carlos I hacia su esposa, ofreciendo nuevas perspectivas sobre el deterioro de su relación pública.

Este lunes, el programa contó con una invitada muy especial, alguien casi de la realeza, si bien no en el sentido tradicional. La madre de Belén Esteban, popularmente conocida como la «Princesa del Pueblo», hacía su primera aparición en el plató de Fabricantes Studio, en un encuentro cargado de emociones que conmovió a todos los presentes. La producción del programa había adelantado durante toda la semana que la invitada sorpresa dejaría a los espectadores sin palabras, y María Patiño prometía que sería «algo único»: «Es la primera vez que pisa un plató de televisión», anunciaba Patiño.
Antes de su llegada, Belén Esteban, nerviosa pero emocionada, confesaba: «Estoy un poco nerviosa». La presentadora informaba que la misteriosa persona se sentaría entre ella y Kiko Matamoros, generando aún más expectativa. Finalmente, la emotividad se desbordó cuando Carmen Menéndez, la madre de Esteban, entró al plató. Madre e hija se fundieron en un emotivo abrazo que no dejó a nadie indiferente, mientras María Patiño, conmovida, le pedía a Menéndez: «No llores».
Entre fogones y confesiones.
Una vez finalizadas las presentaciones, la atención del programa giró hacia un tono más ligero cuando la presentadora le preguntó a Carmen Menéndez sobre sus habilidades culinarias. La pregunta surgió a raíz de un incidente ocurrido la semana anterior, cuando la presión en la cocina le jugó una mala pasada durante una emisión del mismo programa. »Puedes hacer un arroz con leche, es muy fácil», le sugería Menéndez, provocando risas entre los presentes. »Prometo hacerlo en honor a Carmen y voy a dar el 100%», respondía Patiño, asumiendo el reto con humor.
Menéndez, quien ha permanecido casi siempre fuera del foco mediático, explicó su postura sobre no querer involucrarse en la fama de su hija: «Ella es la famosa, no yo. Sin quererlo lo soy por ser la madre de, pero no». Recordó que la única ocasión en que intervino públicamente fue en defensa de su nieta, Andrea Janeiro, durante una llamada telefónica. «Me tocaron lo más débil. Mi hija se podía defender, pero la otra no. Podría haber dicho muchas cosas, pero me callé», confesaba Menéndez. Además, revelaba que aún se siente afectada cuando alguien ataca a su hija en televisión: «¡Cuando estoy sola hablo con la tele, qué le voy a hacer!».
El yerno perfecto y otras revelaciones.
Durante la charla, Carmen Menéndez no pudo evitar alardear de su yerno, Miguel, a quien describió con palabras llenas de cariño y admiración: »Miguel es… ¿cómo os puedo decir? Es sobresaliente. Matrícula de honor alta. Le quiero mucho, conmigo se porta fenomenal». Entre risas y saludos hacia sus amigas de Benidorm, Menéndez también compartió detalles personales. A pesar de que asegura estar cerrada al amor y que le da «mucha pereza» hablar con otros hombres, confesó que disfruta yendo al bingo de vez en cuando y saliendo a bailar con sus amigas.
En un momento de la conversación, la madre de Belén Esteban también abordó un tema delicado relacionado con las infidelidades del rey emérito y las razones por las que la reina Sofía nunca se separó de Juan Carlos I. Esteban se dirigió a sus compañeros con una reflexión que buscaba poner en contexto la situación de la monarquía en aquellos tiempos.
«¿En qué año una mujer podía abrir una cuenta de banco sola?», preguntaba Esteban. Acto seguido, añadió: «¿Se iba a separar la reina en el año 70?». Con estas palabras, la presentadora expresaba la realidad de la época. «Eso habría sido una locura», concluía de manera contundente Belén, dejando en claro que la historia muchas veces dicta decisiones difíciles.