Sale a la luz la cruda realidad que está viviendo Conchita, la poligrafista de ‘Sálvame’ y ‘Deluxe’

Conchita Pérez es una de las poligrafistas más famosas de la televisión española, gracias a su trabajo en el programa ‘Sálvame Deluxe’. Sin embargo, su nombre ha vuelto a saltar a la actualidad por un motivo muy distinto: una estafa que sufrió en el año 2011 y que aún le persigue.
Según ha denunciado públicamente, Pérez fue víctima de un engaño por parte de un supuesto colega de profesión, que le ofreció un curso de poligrafía que resultó ser falso. Este hecho le ha causado graves problemas personales y profesionales, y le ha enfrentado a una larga batalla judicial.
Una relación que acabó en acoso y maltrato
La poligrafista ha revelado que el estafador se llama Jose Antonio Fernández de Lanza, y que mantuvo con él una breve relación sentimental, sin saber que estaba casado. «Lo nuestro duró tres meses y aguanté tanto porque le había pagado un curso», confesó en una entrevista en la revista ‘¡Qué Me Dices!’ en 2011.
Tras romper con él, Pérez empezó a recibir amenazas y presiones por parte de Fernández de Lanza, que la acosaba por teléfono y la difamaba en el ámbito laboral. «Después de que me estafara, dejé de contestar a sus llamadas telefónicas y comenzó un maltrato psicológico, personal y profesional», declaró en la misma publicación.
Un calvario que dura más de una década
Pérez ha asegurado que el falso poligrafista ha logrado engañar a muchas personas con su curso fraudulento, y que ella ha sido una de sus principales víctimas. Por eso, ha presentado varias denuncias contra él en los últimos años, la última hace una semana, según ha contado en una entrevista en ‘Pronto’.
La poligrafista ha expresado su deseo de que se haga justicia y se reconozca el daño que le ha causado Fernández de Lanza, con quien lleva más de una década de enfrentamientos y denuncias. Un caso que recuerda a otros ejemplos de estafas y fraudes que han afectado a personajes públicos, como Pablo Motos o Cristina Pedroche y Susanna Griso, que han visto cómo se usaban sus imágenes sin su consentimiento.