‘First Dates’ no deja de sorprender.
En un mundo cada vez más conectado, encontrar el amor puede parecer una tarea fácil. Sin embargo, muchas personas siguen buscando a su media naranja sin éxito, recurriendo a aplicaciones, agencias o programas de televisión que les ayuden a dar con su pareja ideal. Uno de estos programas es ‘First Dates’, el formato de citas más popular y veterano de la pequeña pantalla española, que lleva desde 2016 mostrando las historias de amor, desamor, ilusión y decepción de miles de personas que buscan su complemento.

‘First Dates’ no es un programa cualquiera. Es un espacio que intenta responder a algunas de las preguntas más universales y profundas que nos hacemos los seres humanos: ¿Qué es lo que hace que nos enamoremos? ¿Cómo sabemos si hemos encontrado a nuestra alma gemela? ¿Qué pasa cuando dos desconocidos se sientan a cenar y se miran a los ojos por primera vez? Estas son algunas de las cuestiones que plantea el programa, conducido por el carismático Carlos Sobera, que ejerce de maestro de ceremonias y consejero sentimental de los comensales.
Pero ‘First Dates’ es también un reflejo de la sociedad española actual, con toda su diversidad y riqueza. En el restaurante más famoso de la televisión, hemos visto desfilar a personas de todas las edades, razas, religiones, culturas, orientaciones sexuales, identidades de género y capacidades. Hemos sido testigos de cómo el amor no entiende de etiquetas ni de prejuicios, y de cómo cada persona tiene su propia forma de sentir y expresar sus emociones. Hemos vibrado con las historias de amor que han surgido entre los comensales, y hemos sufrido con las que no han cuajado.

Por ejemplo, ¿qué pasa cuando un viudo solitario busca el amor en la tele? Pues que puede encontrarse con una cita que no le hace ni caso. Eso es lo que le ocurrió a Baldomero, un jubilado de 65 años que vive en Carmona (Sevilla) y que se animó a participar en ‘First Dates’. El miércoles 20 de diciembre, Baldomero se sentó a la mesa con Pilar, una empresaria de 63 años que viene de Zalamea la Real (Huelva) y que se define como «trabajadora, divertida y sociable». Pero lo que parecía una buena combinación resultó ser un desastre.
Una proposición que «acojonó» a su cita.
Desde el primer momento, Pilar dejó claro que Baldomero no era su tipo. Aunque reconoció que le había causado buena impresión, también confesó a las cámaras que no era lo que esperaba. Mientras que Baldomero se deshacía en halagos hacia ella, diciéndole que era «muy elegante y muy guapa», Pilar le ponía pegas por todo. Que si su ropa era demasiado clásica, que si le gustaban los hombres más modernos y juveniles, que si le veía demasiado mayor para ella… Vamos, que no hubo feeling.

Pero Baldomero no se rindió y siguió intentando seducirla con su simpatía y su sentido del humor. Al final de la cena, los Cupidos de ‘First Dates’ les trajeron el ‘Rasca del amor’, un juego para romper el hielo y ver si había química entre ellos. Y entonces Baldomero soltó la bomba: «¿Cuándo nos casamos?».
Era una broma, claro, pero Pilar se lo tomó en serio y se asustó tanto que casi se cae de la silla. «¡Qué susto, qué dices! Dios mío… No vale acojonar así. Salgo por patas…», exclamó. Baldomero se partió de risa al ver la reacción de Pilar, pero ella no le siguió el rollo.

De hecho, ahí fue cuando decidió que la cita había sido un fracaso y que no quería volver a ver a Baldomero. Una pena, porque él se había ilusionado con encontrar una compañera de vida. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga. Seguro que hay alguien por ahí que sepa apreciar el encanto de Baldomero. Y si no, siempre puede volver a ‘First Dates’ y probar suerte otra vez.