Cuando vivimos con un animal, este empieza a parecerse a nosotros en los gestos e incluso en los hábitos, al igual que nosotros, pueden mirar con nostalgia por la ventana si hace buen tiempo fuera, no tienen ganas de enfrentarse a los problemas o simplemente tienen un mal día:
Hablemos seriamente

Me enteré de que estaba embarazada

“Toma asiento, humano. Tenemos que hablar”

Cuando te dicen que ya es hora de madurar

Ese incómodo silencio

Cuando decides hacer dieta y esperas la hora de la merienda

Cuando por fin realizas tu plan de venganza

Hace un bonito día fuera y te obligan a quedarte en la oficina

Cuando no estás de humor, y tienes ganas de gruñir por cualquier cosa

Cuando estás trabajando y te distraen

Cuando te das cuenta de que están hablando de ti

Cuando haces cualquier locura y piensas que nadie se dará cuenta

Se acerca el fin de semana y nuestro humor cambia

“Me pondré en forma para el verano. ¿Ya es verano? ¿Tan rápido pasó el tiempo?”

Cuando quieres parecer lo menos serio posible para que no te pidan nada

Cuando uno de tus compañeros de trabajo se va de vacaciones

Cuando te has equivocado pero quieres guardar las apariencias

Cuando estás cansado por haber trabajado toda la semana y te das cuenta de que ya es lunes de nuevo

Cuando alguien dice que tu pasatiempo favorito es no hacer nada

¡No lo digo más!
