Un cámara de Telecinco graba las imágenes del bombardeo en el que fallece su amigo

«No ha querido parar la conexión».

Marcos Méndez, periodista en Kiev, se encuentra en una zona residencial de la ciudad donde se ha producido un bombardeo por la noche. «Estamos en un centro comercial, en el norte de la capital, que fue atacado esta noche», contó. El reportero explicó por qué se encuentran al otro lado del centro comercial: «Está completamente cercado porque hace media hora hemos escuchado una fortísima explosión, es posible que alguno de esos misiles no haya estallado».

Minutos más tarde, con lágrimas en los ojos y asegurando que había intentado no realizar la conexión, Marcos Méndez comunicó que Yuri, su compañero cámara, acababa de recibir la noticia del fallecimiento de que uno de los ocho fallecidos en el bombardeo al centro comercial que tenían a sus espaldas era un buen amigo suyo.

Desde el único ángulo en el que podía estar con cierta seguridad, mostró la imagen del centro comercial que había sido bombardeado tan solo unas horas antes. El equipo de Mediaset había abandonado la zona del parking al no ser un lugar seguro y realizaban la que podía ser su conexión más complicada.

Marcos Méndez explicó en directo que habían estado a punto de parar la conexión porque se acababan enterar de que uno de las ocho personas que habían perdido la vida en el bombardeo al centro comercial que tenían a sus espaldas, era un buen amigo de su compañero Yuri, el mismo cámara que estaba realizando la conexión.

El corresponsal había intentado parar la conexión ante la terrible noticia, pero Yuri no lo permitió. Quiere que el mundo entero sepa lo que están viviendo en la ciudad de Kiev. Con lágrimas en los ojos, Marcos habló de la fortaleza de su compañero y que para él es mucho más que un compañero o un cámara.

“Es mi productor, traductor, salvador…”. Y recalcó la lección que nos estaba dando “La lección nos la está dando la persona que está detrás de la cámara”, dijo.

Los militares no les han dejado acercarse a la zona y no saben más que han fallecido ocho personas. “Da igual que sean militares, civiles, padres o madres”, dijo. La ciudad de Kiev está intentado mantener cierta normalidad y la gente pasea por unas calles que acaban de ser bombardeadas, pero el riesgo de los saboteadores y la intención de prepararse para una ofensiva mayor, han llevado al Gobierno a decretar un nuevo toque de queda de 36 horas.

“Tenemos toque de queda hasta el miércoles, desde las ocho de la tarde de hoy hasta las 7 de la mañana del miércoles no se podrá salir a la calle”, dijo el corresponsal.

En cuanto al centro comercial, la estructura ha quedado completamente devastada. La única pista de que se trata de un centro comercial es un luminoso de la tienda de deportes. Hace dos años, este imponente recinto se convertía en uno de los grandes comercios más modernos de Kiev, situado en un barrio residencial de nueva construcción. Ahora, ha quedado totalmente devastado.