Paquita, la madre que mató a sus hijos de 6 y 4 años en Murcia, detalla ahora sus últimas palabras

Paquita González, conocida popularmente como ‘la parricida de Santomera’, cumple una condena de 40 años por asesinar a dos de sus hijos, Francisco y Adrián de 6 y 4 años, respectivamente, hace ya veinte años.

En la actualidad, disfruta de permisos para salir fuera de la cárcel y ha aprovechado uno de ellos para hablar con los medios sobre muchas dudas que quedaron sin resolver sobre el espantoso crimen que cometió.

Los terribles hechos ocurrieron en la madrugada del 19 de enero de 2002, cuando Paquita estranguló hasta la muerte a sus dos hijos pequeños, mientras dormían, con el cargador de un móvil en su domicilio de Santomera (Murcia), donde la mujer vivía una tormentosa relación con su marido entre drogas y múltiples infidelidades.

En un principio, la parricida contó a la policía que unos ecuatorianos habían asaltado su casa para robar y habían atacado a la familia, asesinando a sus dos hijos. Aunque la policía pronto desmontó su versión, debido a las múltiples contracciones en su versión de lo sucedido, descubriendo que la propia madre fue, en realidad, la autora del doble crimen.

Su marido, que trabajaba como camionero, se encontraba en Francia la noche la tragedia, mientras que José Carlos, su hijo mayor, que por entonces tenía 14 años, no se enteró de nada al hallarse durmiendo en otra habitación distinta a la de sus hermanos.

Los tres (madre, padre e hijo mayor) acudieron, entre lágrimas, al doloroso funeral de los pequeños Francisco y Adrián, cumpliendo Paquita el papel de ‘madre destrozada‘ por la tragedia antes de ser detenida como autora de sus muertes.

Tras, finalmente, admitir su crimen, Paquita achacó su cruel acto a las drogas, que consumía habitualmente por aquel tiempo, y al trato que recibía de su esposo: “La ira iba descargada hacia él. Aquella noche lo veía a él, yo quería descargar contra él, pero ya no por infidelidad sino por la vida que él a mí me daba, llena de incertidumbres”.

“Yo estaba muy drogada, consumí cocaína, alcohol y ansiolíticos, los tres en grandes cantidades. Y por las drogas pensé que alguien había entrado a mi casa realmente. A la mañana siguiente fui consciente”, comenta la mujer en la actualidad, dos décadas después de sus asesinatos. “Cuando tomas coca pasan dos o tres horas, y te das cuenta de todo lo de atrás eran alucinaciones, paranoias, miedos».

“No sé, ni nunca voy a saber cómo llegué esa noche a hacer lo que hice, ni cómo fue ni por qué lo hice. Sí sé que fui yo, pero no lo recuerdo”, explica Paquita con lágrimas en los ojos. “Claro que estoy arrepentida. Si tuviera ahora delante a mis hijos, les diría que los amo”.

Especialmente duro es como Paquita ha contado las últimas palabras de sus hijos antes de que los matara: “Mi hijo pequeño, Adrián, no dijo nada. Francisco, el segundo mayor, dijo ‘no’, y recuerdo que le dije que se diera la vuelta para poder de estrangularlo con mayor facilidad. En aquel momento sólo veía a mi marido y dos cabezas”.