Nace Elsa, la hermana de Anna y Olivia, y Beatriz Zimmermann sobrecoge con sus primeras palabras

Tras un año del asesinato de sus hijas.

Recientemente se supo que Beatriz Zimmermann, la madre de las pequeñas Anna y Olivia asesinadas por su padre en Tenerife, volvería «a ser madre en dos o tres meses», según informó en exclusiva hace unos días El Programa de Ana Rosa de Telecinco.

Un año después del brutal asesinato de las menores, uno de los casos de violencia vicaria que más han conmocionado al país, se hizo público el nuevo estado de gestación de la madre de las pequeñas. Según el citado medio, se encontraba embarazada aproximadamente «de seis meses».

«Está embarazada de seis meses, al menos es un rayo de esperanza después de todo el sufrimiento que ha padecido».

Tomás Gimeno, el padre de las menores asesinadas, nunca las devolvió a su madre después de un permiso en abril de 2021. Tras semanas de búsqueda agónica, en junio se confirmó el hallazgo de Olivia en el fondo del mar. Los cuerpos de Anna y del propio progenitor no pudieron ser hallados.

Según Isra López, a día de hoy la mujer se encontraba embarazada de «seis meses». El periodista añadió: «Al menos es una ilusión, un rayo de esperanza después de todo el sufrimiento que ha padecido».

Beatriz Zimmermann ha dado a luz a su tercera hija, Elsa.

Ahora se ha sabido que Beatriz Zimmermann ya ha dado a luz a su tercera hija, Elsa. Lo confirmó Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos, que dijo que este bebé ha devuelto la ilusión a Beatriz, convirtiendo «el dolor en amor» y dando «significado a la vida».

Según informan varios medios, tanto la madre como la pequeña, que habría nacido el 26 de abril, se encuentran en perfecto estado de salud. Se da la tremenda casualidad de que ese día, pero un año antes, Beatriz fue el último que vio a sus hijas Anna y Olivia con vida.

«Como hemos dicho muchas veces, cuando la vida te da un duro golpe, también te pone las herramientas para que sea constructivo, para que el dolor pueda llenarse de amor, para que la vida tenga significado», detalló Amills.

El nacimiento de la niña «es una inmensa alegría para sus padres y todos los que tenemos siempre presentes a Anna y Olivia», aseguró el que en su día fue portavoz de la familia, indicando que la llegada del bebé «es gracias al cariño y solidaridad vividos hace un año y que hicieron posible poder encontrar a Olivia».

«Sin ese milagro, Beatriz seguiría desesperadamente buscando noche y día y por todas partes del mundo a sus hijas y esta nueva vida que se llama Elsa no hubiera sido posible», dijo. La madre ha dado ese nombre a la niña porque Elsa es el nombre de una de las hermanas de la película Frozen. Beatriz Zimmermann comparó a sus hijas con Frozen en su momento.

«Me equivoqué.»

Cuando salió a la luz la descripción que realizó la jueza de Instrucción número 3 de Güímar, Tenerife, sobre el asesinato de Anna y Olivia, nadie dudó de que Tomás Gimeno actuó en todo momento con un plan premeditado. La jueza se inhibió para que el caso fuera tratado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife.

En aquel momento pudimos conocer detalles sobre el suceso que solo conocían los investigadores. La magistrada consideró que Tomás habría cometido, además, un delito contra la integridad moral «con el fin de provocar un inhumano dolor a su expareja, Beatriz Z., a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar».

El portavoz de la familia, Joaquín Amills, confesó que Beatriz «piensa que Tomás se suicidó, pero no al 100%», y que la madre hará un homenaje a sus dos hijas en el funeral de Olivia: «Está convencida de que le hizo lo mismo a Anna», dijo apesadumbrado.

Aunque al principio no se dejó ver, Beatriz Zimmerman quiso dar la cara pasados los meses. La mujer alertó este jueves de que los menores están «desprotegidos» ante la violencia machista «y no pueden pedir ayuda». «Mis pequeñas estuvieron indefensas ante tal monstruosidad», expresó por boca del presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills, que leyó una carta en la apertura de la jornada sobre violencia vicaria organizada por la Diputación del Común en el Parlamento de Canarias.

Zimmerman detalló ha detallado que tras su experiencia personal se replantea «muchas cosas», y llega a la conclusión de que los niños necesitan «más herramientas» para pedir ayuda en caso de sufrir o contemplar episodios de violencia. El principal motivo es que la situación siempre «empeora» en los hogares y el maltratador hace lo que mejor sabe, «abusar en su zona de confort».

Pidió ser «menos tolerantes y más radicales» a la primera falta de respeto porque «el respeto lo es todo» y es muy difícil de recuperar cuando se pierde. En el caso de los niños, destacó que «están indefensos y son vulnerables» y sus padres son «un ejemplo» para ellos.

Zimmermann comentó que «al principio tenía miedo» de separarse de su pareja por si esa situación afectaría a las niñas al no poder verlas todo el tiempo. «Pero a la larga» pensó que «era mejor crecer en un ambiente donde reinara la paz y el amor», y eso «era imposible» en una convivencia con Gimeno porque no la respetaba.

«Pensé que era buen padre y me equivoqué totalmente, nadie pensó que Tomás podía hacerles algo, todo el mundo creía que era un buen padre, y eso es lo preocupante», explicó. Lamentó también que muchos maltratadores le hacen «juegos psicológicos» a los niños para ganarlos para su causa.

Zimmermann expresó también que gran parte de los maltratadores «abusan de lo que pueden», porque son violentos o quieren «sentirse más importantes», pero de cara al exterior «quieren parecer buenos padres». Por eso, pidió «aliarse» con los niños maltratados para que «sientan que no son suyos». «Perder su custodia y ser la vergüenza de la sociedad les preocupa mucho», subrayó.

En la carta, Zimmermann resaltó que «ser padres no significa que se pueda hacer lo que quiera con los niños» pues «no son de nadie» y necesitan y estar más protegidos y contar con más derechos.

Que el maltrato no se vea «como algo normal».

En esa línea, dijo que los niños «son presente y futuro» y hay que darle «más importancia» a su educación porque erradicar la violencia «es muy difícil de la noche a la mañana». Sin embargo, para el futuro «es más fácil» si se empieza por los niños y que «no vean como algo normal el maltrato».

Por ello, demandó más profesionales en el tratamiento de los menores porque si se saben acercar a ellos «se darán cuenta si los niños sufren en las casas». «Podemos hacer mucho por marginar a los maltratadores», comentó.

Amills leyó algunos de los casi 200 dibujos que enviaron diferentes niños a Beatriz, y comentó que para ella encontrar a Olivia «fue un regalo de la vida» para «gritar basta ya» y que los niños no sean utilizados como herramienta para causar dolor a las madres.

Zimmermann apuntó que sus hijas «han dejado un legado» y es responsabilidad de todos «seguir avanzando» en la igualdad y dejando atrás la guerra entre hombres y mujeres. «Estamos obligados para que estos casos no se repitan», dijo, reivindicando más educación, prevención y formación para «poner freno a esta lacra» y que «no se normalice el maltrato».