«Ahora vive conmigo y mi hijo, no contacte con él». Despierta tras un mes de coma y descubre que su novio se ha ido con otra

Todo lo malo que le podía pasar, le pasó.

Con 25 años estaba viviendo el mejor momento de su vida: se había mudado, estaba trabajando en el trabajo de sus sueños y tenía una relación de cuatro años. Pero una tarde de agosto hizo que todo se derrumbara a su alrededor.

Una salida nocturna con unos amigas el 29 de agosto terminó una horrible caída en un parking. La obra no estaba terminada y una de las paredes cedió cayendo directamente al suelo. Estaba oscuro, era difícil ver y sin indicaciones de peligro terminó cayendo de cabeza por un desnivel.

Fue trasladada al Hospital de la Universidad de Alberta con soporte vital en la UCI, con una lesión cerebral y numerosos huesos rotos. Brie estuvo en coma durante cuatro semanas, y los médicos le dijeron a su madre que solo había un 10 por ciento de posibilidades de que saliera de ese estado.

Pero lo que vino a continuación no fue mejor: su pareja durante años, con quien había estado viviendo antes del accidente, la había dejado, la bloqueó en las redes sociales y rehizo su vida con otra persona.

Sus padres, atrapados por el COVID, tampoco pudieron ir a verla

«Cuando me dieron mi teléfono, mi primera idea fue llamarlo y ver si sabía lo que me pasó. No había venido a verme», dijo Brie a The Mirror. «Así que encendí mi móvil para enviarle un mensaje cuando aparece un mensaje de una mujer que dice que ahora está con [nombre de la pareja]. Nos hemos mudado. Ahora vive conmigo y mi hijo, por favor no contacte con él.

Por su fuera poco, además de despertarse con una lesión cerebral traumática (TBI), Brie tampoco pudo ver a sus padres, ya que estaban en Australia y no podían viajar debido a las restricciones del coronavirus. «Le dijeron a mi madre que tenía un 10 por ciento de posibilidades de vivir y que debería irse a Canadá lo antes posible porque las cosas no pintaban bien», recuerda.

«Esto fue en el pico de Covid, por lo que en Australia no se te permitía salir o entrar del país. «Mis padres solicitaron un permiso especial para despedirse de mí porque las cosas estaban mal en ese momento. Se negaron, no les dieron una oportunidad y no les dieron una razón». «Así que mi madre les dijo a los médicos en Canadá que mantuvieran mi soporte vital encendido y que bajo ninguna circunstancia lo apagaran, lo cual tenían que cumplir estrictamente».