18 demostraciones de que un acto bondadoso puede dar color incluso al día más gris

En ocasiones, nos invade la tristeza y solo queremos estar en casa envueltos en una manta y mirando melancólicamente por la ventana, acompañados por una taza de café. Afortunadamente, hay personas que consiguen contagiarnos optimismo con solo realizar un acto o decir una palabra.

Aunque se trate de completos desconocidos, tienen la capacidad de llenar de calidad nuestra alma y poner una sonrisa en nuestra cara. Atento a estas personas que hacen de nuestro mundo un lugar más bondadoso.

1.

Subí un poco de peso. Compré un imán de broma que decía: “¡No comas por la noche! ¡De por sí, eres una vaca!”. Me hizo sonreír y le pregunté a la vendedora qué otras opciones de imanes de la misma temática había. Y la mujer respondió: “¿Qué opciones buscas? ¡Tienes que comer! ¡Tu figura está bien!”. Gracias, abuelita, me animaste de la mejor manera posible.

2.

Un día salí del consultorio del médico y fui corriendo a la parada del autobús. Corrí durante mucho tiempo, pero aun así el autobús se me adelantó, estuvo en la parada un tiempo y se fue justo cuando llegué. Sentí mucha bronca, porque el conductor me había visto. Detrás de él iba un carro que frenó bruscamente, una chica se asomó por la ventana y me gritó alegremente: “¡Súbete, ahora lo alcanzaremos!”. Estaba sola, pero no me subí porque tenía miedo. Aunque le agradecí francamente.

3.

Entré a la tienda con mis dos niños. De repente, se le rompió el pañal a uno de ellos y fui al baño. Mientras intentaba cambiar al bebé, mi segundo niño, de 2 años, comenzó a hacer travesuras y a portarse muy mal. Lamía el piso, jugaba con el agua del excusado. En ese momento una mujer vio en qué dificultades me encontraba y decidió distraer a mi travieso. Comenzaron a contar, a saltar de una loseta a otra y a hacerse muecas. Esto duró unos 2 o 3 minutos, pero fue lo más útil que alguien pudo haber hecho por mí en ese momento abrumador.

4.

Antes no le prestaba atención a la belleza de las manos. Pero hace un par de años, fui a la piscina y después me senté bajo un secador grande y vi las manos de una chica que estaba a mi lado. No alcancé a ver su cara, pero sus manos eran hermosas. Desde entonces, pocas veces he vuelto a ver unas manos parecidas a esas. Hace poco en una oficina regional me atendió una chica que también tenía manos hermosas. Cuando me terminó de atender, no pude resistirme y le dije: “Señorita, tiene unas manos increíbles”. Le dio un poco de vergüenza y me respondió: “Gracias”.

5.

Recuerdo que una vez estaba en la caja pagando los productos, pero el pago no pasó debido a la falta de saldo en la tarjeta. Esto era un problema, ya que nuestro refrigerador estaba vacío y en aquel momento faltaba una semana hasta el siguiente salario. Me dio mucha vergüenza estar en la fila hablando con mi novia sobre cómo resolver la situación. Pero luego un chico que estaba detrás de nosotros se ofreció a pagar nuestros productos. Me negué rotundamente, pero él insistió. Al final, le agradecí mucho al chico y él me dijo una frase: “Solo devuélveselo a alguien más, si tienes la oportunidad”.

6.

Por la mañana no podía encontrar mis guantes, los había perdido, así que salí sin ellos. Para llegar al trabajo, tenía que atravesar gran parte de la ciudad, por eso iba de diferentes formas. Había una parada de autobús cerca de mi casa, pero el autobús comenzaba a circular a las 6:30 y a veces no llegaba a tomarlo. Bueno, estaba en la parada esperando mi autobús cuando de repente se me acercó un hombre grande y con aspecto severo y me dijo con una voz ruda: “He estado viajando con tus guantes durante dos semanas”, y me los dio. ¡Fue un acto tan lindo por su parte!

7.

Estaba formado en la caja de una tienda e iba a pagar por un refresco y una barra de chocolate, pero por alguna razón la tarjeta no pasó. Como resultado, tuve que irme sin los productos. Tan pronto como salí de la tienda, una mujer me llamó y me dio mis compras. Fue increíble.

8.

Hoy fui testigo de la compasión de los conductores. Iba manejando rumbo a casa y vi cómo un tranvía se había detenido más adelante y los pasajeros estaban bajando de él. Era evidente que se había descompuesto. Pensé que como iba solo, podría llevar a cuatro personas a la parada de autobús, porque estaba bastante lejos. Los conductores que pasaban comenzaron a detenerse. Cuando llegué, resultó que ya se habían llevado a todos. Eso quiere decir que hay mucha gente buena y comprensiva.

9.

Hace solo unos días, mi mamá y yo queríamos pagar el estacionamiento, pero se nos acercó un chico y nos entregó su boleto, porque aún tenía 20 minutos de tiempo pagado.

10.

Llegaba tarde al avión y el taxi que había pedido no llegó. Estaba parada al costado de la carretera tratando de tomar un coche; estaba desesperada pensando en que perdería mi boleto de avión. Faltaban 20 minutos para terminar el abordaje y necesitaba 30 minutos para llegar al aeropuerto. Finalmente, se detuvo un autobús y el conductor me dijo: “¡Llegamos rápido!”, y me llevó a través de todo tipo de bases industriales por otro camino. ¡Llegó en 10 minutos! Además, me ofreció llevarme directamente a la pista, porque tenía un pase. En pocas palabras, llegué corriendo al mostrador un minuto antes de que se terminara el abordaje, pero el vuelo se retrasó dos horas.

11.

Mientras estaba esperando el autobús, una mujer me sostuvo su paraguas, porque estaba lloviendo a cántaros. Ella simplemente estaba pasando cerca, pero se detuvo y sostuvo su paraguas sobre mí durante 10 minutos hasta que llegó el autobús. ¡Sentí tanta calidez por su amabilidad!

12.

Cuando era adolescente, una vez estaba esperando que me atendieran en el hospital de nuestra ciudad. Vi que entraron dos hombres de mediana edad con su madre anciana. Después de un rato, uno de los hombres fue a comprar comida. Regresó con dos bolsas de una cadena de comida rápida y me entregó una con las palabras: “Noté que has estado esperando por mucho tiempo. Debes tener hambre”. Fue algo increíble.

13.

Esto pasó cuando era muy joven. Mi corazón estaba destrozado, estaba en una parada del autobús y lloraba tanto que no podía controlarlo. Pasó un chico que tenía rosas y me regaló una a mí. Me quedé tan asombrada que sonreí y traté de darle las gracias con mi graciosa voz de llanto. Esta maravillosa persona me alegró el día al 100 %.

14.

Mi primer semestre en la universidad fue terrible. Estaba en una profunda depresión. Un día iba caminando a casa y un chico que pasaba me dijo: “¡Me gusta tu camisa!”. Sí, solo así. No lo conocía y me daba igual en ese momento, pero me hizo muy feliz porque el cumplido había sido sincero. Cuando un amigo o un familiar me dice un cumplido, siento que lo hacen porque están obligados. Ese chico podría no haberlo hecho, así que sus palabras fueron sinceras.

15.

Esto pasó cuando aún era un estudiante. Era muy tarde y me subí al autobús, había 2 o 3 personas. En algún momento, el conductor se dio vuelta y dijo: “¿Señores, podríamos pasar por una gasolinera, por favor? ¿Hay alguien que tenga mucha prisa?”. Nadie estuvo en contra. Al parecer, nada inusual, pero luego el conductor regresó y nos trajo unos helados. Su acto simplemente nos levantó el ánimo durante toda la noche. ¡Gracias, conductor desconocido!

16.

Una vez iba corriendo para subir al autobús; sin embargo, la parada aún estaba lejos. A mi lado, se detuvo un coche y el chico que lo manejaba me gritó: “¡Súbete, te llevaré hasta la parada!”.

17.

Estaba parado cerca de un semáforo. A mi lado estaba una mujer de una edad avanzada y me quedé admirándola. Tenía el cabello con canas e iba vestida a la moda. Se encendió la luz verde, cruzamos la calle y no pude resistirme: “Usted se ve preciosa. ¡Como una estrella de cine!”. Me echó una mirada coqueta y una sonrisa de agradecimiento. Al final me dijo: “Gracias, jovencito”. Y ambos seguimos nuestro camino felices.

18. «Mi hijo se dejó crecer el cabello durante 4 años y hoy donó 30 cm para una organización que ayuda a los niños que luchan contra la alopecia. ¡Estoy tan orgulloso de él!»

¿Qué te han parecido estas anécdotas?