14 padres desvelan momentos en los que no supieron qué responder a sus hijos

El ingenio y la imaginación de los niños no tiene límites. Es algo que si se entrena nunca se perderá, y desde luego es un tesoro incalculable. Solo un pequeño puede darse cuenta de que es posible cerrar una botella de agua con ayuda de un calcetín en caso de no tener una tapa, por ejemplo…

Os dejamos una recopilación de ingeniosas ocurrencias de peques que seguro os traerán recuerdos de la infancia, y para quien tenga hijos les recordará la última ocurrencia o reflexión que nos dejaron totalmente descolocados…

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Mi hija, que estaba a un centímetro de mi cara, me despertó. ¿Estaba por darme un beso? No.
“Mamá, quiero comerme tus ojos”.
Cuando me negué, me explicó sus razones: son hermosos, seguro que son pegajosos y salados. Se enfadó bastante porque no dejé que los “probara”.

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Hijo: “Las vacas son mamíferos y producen leche, ¿no?”.
Yo: “Sí”.
Hijo: “El helado se hace con leche, ¿cierto?”.
Yo: “Sí”.
Hijo: “Si las morsas también son mamíferos, ¿por qué no existe el helado de morsa?”.

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Una niña de mi familia me preguntó por qué mis ojos eran tan grandes.
“No lo sé, mis ojos son así”.
Se queda pensando y luego me responde: “Pues… te pareces a un bicho”.

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#11

En ese entonces, tenía 19 años. Estaba en una pista de patinaje.
Un niño se me acercó y me preguntó: “¿Qué tienes en el cuello?”.
“¿Mi nuez de Adán?”, le digo, señalándola.
“Da miedo”, me responde, y se aleja patinando.
Me quedé pasmado durante un minuto, mientras me surgía una nueva inseguridad.

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#13

Llevé a un gatito al veterinario. Estaba recostado con las patas metidas debajo de su cuerpo. Una niña se me acercó muy preocupada. “Hola, perdona, pero nunca he tenido un gato, solo tengo un perro y quería saber si lo trajiste al veterinario porque no tiene patas”.
Lo levanté, y cuando vio sus patas, se sintió muy aliviada.

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